La FIFA ha convertido la música en una pieza clave de la identidad cultural de la Copa del Mundo desde 1990, cuando por primera vez se integró un tema oficial como parte de la narrativa global del torneo.
Desde entonces, cada edición ha sumado canciones que reflejan tendencias musicales de su época y buscan acompañar la experiencia del futbol más visto del planeta.
De Italia 1990 a la consolidación del sonido mundialista
El punto de partida se dio en Italia 1990, con el tema “Un’estate italiana”, interpretado por Gianna Nannini y Edoardo Bennato.
La propuesta combinó pop europeo con arreglos orquestales y sintetizadores característicos de finales de los años ochenta, marcando el inicio de una tradición que no estaba completamente definida en aquel momento.
Cuatro años después, en Estados Unidos 1994, el turno fue para “Gloryland”, interpretada por Daryl Hall y Sounds of Blackness, con un sonido más cercano al pop y góspel estadounidense de la época, reforzando la intención de cada país anfitrión de imprimir su sello cultural.
El punto de quiebre latino en Francia 1998
El cambio más notorio llegó con Francia 1998, cuando Ricky Martin lanzó “La Copa de la Vida”.
El tema incorporó percusión latina intensa, metales festivos y un coro diseñado para estadios, convirtiéndose en un fenómeno global y ganando reconocimiento internacional, incluido un premio Grammy en la categoría pop latino.
Años después, el impacto digital del tema se mantuvo vigente, acumulando decenas de millones de reproducciones en plataformas como YouTube, consolidando su estatus como uno de los himnos más recordados del futbol mundial.
Evolución del pop global en los 2000
En Corea del Sur–Japón 2002, la canción “Boom” interpretada por Anastacia apostó por un pop internacional con bases electrónicas y guitarras limpias, representando el sonido globalizado de principios de los 2000.
Para Alemania 2006, la FIFA eligió “Celebrate the Day” de Herbert Grönemeyer, con una producción más melódica y menos enfocada en la percusión, marcando una etapa de transición hacia propuestas más sobrias.
El fenómeno Shakira y el dominio digital
El verdadero punto de inflexión moderno llegó en Sudáfrica 2010 con Shakira y su tema “Waka Waka (This Time for Africa)”. La canción incorporó elementos del grupo camerunés Golden Sounds con el tema “Zangalewa”, generando una estructura rítmica diseñada para repetición masiva.
El impacto fue histórico: el video supera los miles de millones de reproducciones en plataformas digitales, convirtiéndose en uno de los contenidos musicales más vistos asociados a un Mundial.
La era del streaming y las colaboraciones globales
En Brasil 2014, el tema “We Are One (Ole Ola)” reunió a Pitbull, Jennifer Lopez y Claudia Leitte, consolidando la tendencia de colaboraciones internacionales.
Para Rusia 2018, la FIFA apostó por “Live It Up”, interpretada por Nicky Jam, Will Smith y Era Istrefi, manteniendo la fórmula de ritmos bailables y estribillos simples.
Qatar 2022: múltiples himnos en lugar de uno
En Qatar 2022, la estrategia cambió por completo: en lugar de un solo tema, se lanzó una selección de canciones oficiales.
Entre ellas destacó “Dreamers”, interpretada por Jungkook, que superó cientos de millones de reproducciones en plataformas digitales, junto con otros temas como “Hayya Hayya (Better Together)”.
2026: un álbum para tres países y una nueva estrategia global
Para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026, la FIFA ha mantenido el modelo de múltiples canciones oficiales, apostando por una estrategia más amplia que una sola identidad sonora.
Entre los primeros lanzamientos destaca “Por Ella”, con la participación de Los Ángeles Azules y Belinda, que retoma la cumbia como elemento central y suma cientos de miles de reproducciones en plataformas oficiales.
También se ha presentado el tema “Dai Dai”, colaboración entre Shakira y Burna Boy, que mezcla afrobeats, dance pop y reggaetón, con letras que giran en torno a la resiliencia y la transformación personal.
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Con ello, la Copa del Mundo 2026 apunta a consolidar una nueva etapa en la que la música ya no es un solo himno, sino un catálogo global pensado para distintas audiencias y plataformas digitales.
Con información de Billboard


