El narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera volvió a solicitar a la justicia de Estados Unidos su extradición a México y la realización de un nuevo juicio, al asegurar que el proceso que derivó en su condena estuvo marcado por irregularidades e intimidación hacia el jurado.
A través de una serie de cartas dadas a conocer este martes por una corte federal de Nueva York, el exlíder del Cártel de Sinaloa reiteró sus señalamientos contra el sistema judicial estadounidense y cuestionó la legalidad del juicio celebrado en 2019.
“El jurado de mi juicio fue intimidado por la postura del poder judicial, y la falta de pruebas no fue suficientemente sólida como para desestimar mi caso”, escribió Guzmán en una de las misivas.
En los documentos, redactados a mano y en inglés, el capo también argumentó que las autoridades buscan procesarlo por hechos relacionados tanto con México como con Estados Unidos, situación que considera indebida dentro del marco legal federal.
Además, sostuvo que se le atribuyeron actos violentos que, según su versión, fueron responsabilidad de autoridades mexicanas y no de él.
“El Chapo” aseguró igualmente que no representa un riesgo de fuga dentro del sistema penitenciario estadounidense, al señalar que nunca ha escapado de una prisión en ese país, por lo que considera injustificada la negativa a trasladarlo a México.
Asimismo, insistió en que los tribunales federales deberían “corregir” el veredicto emitido en su contra debido a lo que calificó como abuso judicial e intimidación sobre el jurado encargado de resolver el caso.
Dentro de sus nuevas peticiones, Guzmán Loera también solicitó mejores condiciones para las visitas familiares, particularmente para que su esposa e hijas puedan verlo con mayor facilidad en prisión.
Las solicitudes del narcotraficante ya habían sido rechazadas previamente por el juez Brian Cogan, quien encabezó el histórico juicio celebrado en Nueva York.
En 2019, Joaquín Guzmán fue declarado culpable de diez cargos relacionados con narcotráfico tras un proceso que se extendió por casi cuatro meses y que es considerado uno de los juicios más importantes contra el crimen organizado en la historia de Estados Unidos.
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Desde entonces, el exlíder criminal permanece recluido en la prisión federal de máxima seguridad ADX Florence, ubicada en Colorado, donde cumple una condena de cadena perpetua más 30 años adicionales.
Con información de EFE




