En el contexto del avance acelerado de la inteligencia artificial (IA), el mercado laboral ya muestra transformaciones que no necesariamente implican la desaparición de empleos, sino una profunda reorganización de tareas, funciones y habilidades.
De acuerdo con un análisis difundido por OpenAI, desarrollador de ChatGPT, con motivo del Día del Trabajo, cerca de la mitad de los empleos experimentará cambios en el corto plazo, en un entorno donde la adopción de estas tecnologías avanza de forma desigual, pero con efectos cada vez más visibles en la operación de empresas y equipos.
El estudio, basado en más de 900 ocupaciones que representan el 99.7 por ciento del empleo en Estados Unidos, indica que 46 por ciento de los puestos tiene menor probabilidad de registrar cambios en el corto plazo, mientras que el resto podría reorganizarse o expandirse, más que desaparecer.

Dentro de este panorama, 24 por ciento de los empleos podría modificar la composición de sus tareas, aunque los trabajadores seguirán siendo esenciales, y 12 por ciento podría crecer conforme la IA reduzca costos y amplíe el acceso a diversas actividades.
El análisis señala que ChatGPT ya se utiliza aproximadamente tres veces más en roles con mayor exposición a la IA, aunque la adopción general aún se mantiene por debajo de la capacidad técnica disponible.
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OpenAI precisó que la exposición a estas herramientas no permite anticipar por sí sola disrupciones en el corto plazo, ya que los efectos dependen de factores como la participación humana, la demanda y la forma en que la tecnología se integra en los procesos productivos.
Este diagnóstico coincide con evaluaciones del sector. Según la consultora McKinsey, aunque algunas tareas se automatizan, la IA también impulsa la creación de nuevos roles y categorías laborales.
Actualmente, los empleos vinculados a la IA representan cerca del ocho por ciento de las nuevas vacantes, principalmente en áreas como operaciones, supervisión y diseño de flujos de trabajo.

En la misma línea, un estudio de Bain & Company indica que la demanda de habilidades relacionadas con IA ha crecido a un ritmo promedio de 21 por ciento anual desde 2019.
Más allá de las cifras, los efectos de la inteligencia artificial ya son visibles en la operación cotidiana de las organizaciones. Empresas que han incorporado estas herramientas reportan mejoras en productividad, aunque su adopción sigue siendo desigual entre sectores.
En este contexto, OpenAI considera que la evolución del trabajo dependerá menos de la capacidad técnica de la IA y más de la forma en que empresas y trabajadores adopten y utilicen estas herramientas dentro de sus procesos.


