El Departamento de Justicia de Estados Unidos dio un paso significativo en la política de drogas al reclasificar la marihuana como una sustancia menos peligrosa, marcando un giro en décadas de regulación federal.
La medida fue anunciada por el fiscal general interino, Todd Blanche, quien informó que los productos derivados del cannabis que cuentan con autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos o licencias estatales de uso medicinal dejarán de ser considerados narcóticos de la Lista I —categoría en la que se encuentran drogas como la heroína— para pasar a la Lista III, donde figuran medicamentos como el Tylenol con codeína.
Además, Blanche convocó a una audiencia para analizar una reclasificación más amplia que abarque toda la marihuana, como parte de un proceso regulatorio que podría redefinir el estatus del cannabis en el país.

El cambio responde a una instrucción del presidente Donald Trump, quien el año pasado ordenó iniciar el proceso con el objetivo de ampliar el acceso a tratamientos médicos y fomentar la investigación científica sobre esta sustancia.
“El Departamento de Justicia está cumpliendo la promesa del presidente Trump de ampliar el acceso de los estadounidenses a las opciones de tratamiento médico”, afirmó Blanche.
“Esta acción de reprogramación permite la investigación sobre la seguridad y eficacia de esta sustancia, proporcionando en última instancia a los pacientes una mejor atención y a los médicos información más confiable”.
Pese a este avance, la marihuana continúa siendo ilegal a nivel federal. Sin embargo, la mayoría de los estados ha legalizado su uso médico o recreativo, lo que ha generado un sistema fragmentado de regulaciones y desafíos legales, especialmente para las empresas del sector que deben cumplir con normativas fiscales y bancarias federales.

De acuerdo con el anuncio oficial, una vez que la medida sea publicada en el Registro Federal, deberá transcurrir un periodo de 30 días antes de entrar en vigor, tiempo durante el cual podría ser impugnada legalmente, lo que incluso podría retrasar su implementación durante meses o años.
Este movimiento ocurre días después de que Trump firmara una orden ejecutiva para ampliar el acceso a terapias con drogas psicodélicas, en un contexto donde el debate sobre políticas de drogas ha cobrado fuerza en Estados Unidos.
Históricamente, desde 1970, la marihuana ha sido catalogada como una sustancia de la Lista I, considerada con “alto potencial de abuso” y sin uso médico aceptado. No obstante, en los últimos años, diversos estados han flexibilizado sus leyes, reflejando un cambio en la percepción social.

El proceso de revisión también había sido impulsado previamente por la administración de Joe Biden, que en 2022 inició un análisis sobre la clasificación del cannabis, seguido por una recomendación del Departamento de Salud para modificar su estatus.
Para organizaciones como Organización Nacional para la Reforma de las Leyes de Marihuana, el cambio es relevante, aunque aún limitado. Morgan Fox, representante del grupo, lo calificó como mayormente “simbólico”, pero destacó que abre la puerta a un debate más amplio.
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“Sacar al cannabis de esa clasificación nos permite tener conversaciones políticas que no comienzan y terminan con esa definición”, señaló. No obstante, insistió en que la meta sigue siendo la desclasificación total a nivel federal para lograr una regulación uniforme.


