Alrededor de las 13:00 horas del domingo, una pipa de doble remolque cayó a un canal y derramó sulfato de aluminio en la carretera Ciudad Obregón–Navojoa; autoridades recomendaron a la población no utilizar el agua de la zona para consumo ni ingresar al área afectada.
Se trata del segundo accidente registrado este fin de semana en Sonora. El primero ocurrió el sábado, en la carretera Hermosillo–Guaymas, donde la volcadura de una pipa cargada con amoniaco generó una densa nube blanca y la intoxicación de 29 personas; la mayoría fue dada de alta y no se reportaron daños mayores.

Francisco Eduardo Mendoza Calderón, titular de la Unidad Municipal de Protección Civil en Cajeme, informó que el derrame de sulfato de aluminio afectó el suministro de agua para una población aproximada de 30 mil personas en comunidades aledañas, por lo que reiteró el llamado a no ingresar al canal ni utilizar ese líquido.
“Se va a abrir una parte —en el canal— para que el agua fluya hacia el arroyo Cocoraque y posteriormente al mar, con el fin de facilitar su limpieza y dilución”.
“Lo que ocurrirá es un cambio en el pH del agua; podría haber mortandad de peces, por lo que sugerimos no consumir el agua ni ingresar al canal. Se llevarán pipas para abastecer, sobre todo, a la colonia Rosales, que es la más cercana”, explicó.
El funcionario advirtió que, de no seguir las recomendaciones, podrían presentarse síntomas de intoxicación.

“Es una gran cantidad de sulfato de aluminio, aunque cayó en millones de litros de agua; actualmente estamos monitoreando con Conagua el desplazamiento de la mancha”, añadió.
Mendoza Calderón estimó que el agua podría volver a ser utilizable en un periodo de entre 18 y 24 horas, e indicó que la ciudadanía puede mantenerse informada a través de las redes oficiales del Ayuntamiento de Cajeme.
Por su parte, Luis Enrique Córdova Morales, integrante del Colegio Mexicano de Profesionales en Gestión de Riesgos y ex bombero, señaló que, aunque este tipo de accidentes con sustancias tóxicas no son comunes en Sonora, representan una oportunidad para fortalecer la cultura de prevención en la población.
“Al no ser tan frecuentes, la población no siempre tiene la experiencia para responder adecuadamente; por eso es importante reforzar la capacitación comunitaria tras este tipo de incidentes”.
“Lamentablemente, muchas veces estos hechos tienen que ocurrir para que se tomen medidas: que la gente evite circular al detectar una nube, se detenga, llame a emergencias, ubique el lugar del accidente y contribuya a evitar situaciones como la que se presentó”, señaló.

Ambos accidentes reavivan también el debate sobre la responsabilidad de los conductores y las condiciones en que operan vehículos de gran tamaño, cuyo peso y dimensiones dificultan maniobras rápidas ante una emergencia.
El psicólogo vial Carlos Mirón recordó que alrededor del 95 por ciento de los siniestros viales están relacionados con el error humano, por lo que es fundamental comprender los factores que influyen en la conducción.
“Existen factores perceptuales y cognitivos; uno de los más importantes es la percepción del riesgo. Se trata de qué tanto los conductores reconocen el nivel de peligro al realizar ciertas conductas”.
“Muchas veces, una baja percepción del riesgo lleva a asumir comportamientos peligrosos: se piensa que no pasará nada, que las consecuencias no serán graves o que la probabilidad de cometer un error es baja. Es un aspecto que debe trabajarse en términos de concientización y educación”, explicó.
Los dos incidentes registrados en carreteras de Sonora derivaron en afectaciones a la salud y a servicios básicos como el suministro de agua, así como en la movilización de autoridades de distintos niveles.
De acuerdo con especialistas y autoridades, estos eventos también evidencian la importancia de atender protocolos de seguridad, fortalecer la difusión de medidas preventivas y dar seguimiento puntual a la evolución de los riesgos tras el derrame de sustancias peligrosas.



