En medio de la polémica por el llamado “caso CIA” en Chihuahua, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, encendió el debate público con un mensaje directo sobre soberanía nacional y el rumbo de la llamada Cuarta Transformación.
“Nada ni nadie va a detener la transformación de nuestra patria”, afirmó, en un posicionamiento a través de sus redes sociales que coincide con las protestas que el partido Morena mantiene en la norteña entidad.

El mensaje no pasó desapercibido. En un tono firme, Sheinbaum lanzó una advertencia que rápidamente se viralizó:
“Ni los corruptos de antes que quieren regresar al poder, ni quienes pretendan usar este movimiento para proteger intereses personales, ni ningún gobierno extranjero que quiera poner condiciones sobre nuestra nación, van a doblegar la dignidad del pueblo de México”.
La declaración se da en un contexto delicado. El conflicto entre autoridades federales y el gobierno estatal, encabezado por la panista María Eugenia Campos, surge tras un operativo en la Sierra Tarahumara el pasado 19 de abril, donde murieron dos presuntos agentes de la CIA y dos ciudadanos mexicanos.

El hecho ha generado cuestionamientos sobre una posible injerencia de autoridades estadounidenses en territorio nacional, tema que la presidenta abordó sin matices en su posicionamiento.
En su mensaje completo, Sheinbaum defendió el papel del pueblo en las decisiones del país y sostuvo que la transformación actual se mantiene por el respaldo ciudadano:
“Porque este movimiento nació del pueblo, camina con el pueblo y gobierna para el pueblo… ¡México es un país libre, soberano e independiente!”.
Mientras continúan las movilizaciones y el debate político, el mensaje presidencial refuerza una línea clara: la soberanía nacional no está a negociación, incluso en escenarios de tensión internacional.


