El panorama climático para Sonora en 2026 apunta a un año de contrastes extremos, marcado por temperaturas intensas durante la primavera y un verano con alto potencial de lluvias torrenciales, impulsadas por el posible fortalecimiento del fenómeno de El Niño y la llegada del Monzón Mexicano.
De acuerdo con proyecciones meteorológicas, abril se perfila como un periodo de relativa estabilidad, con temperaturas máximas que oscilarán entre los 30 y 32 grados Celsius en Hermosillo. Sin embargo, esta “tregua” sería breve, ya que en mayo se anticipa un repunte significativo del calor, con registros que podrían alcanzar entre 35 y 40 grados en el sur del estado, superando los promedios históricos.
Especialistas advierten que las olas de calor podrían intensificarse antes del inicio de la temporada de lluvias, generando condiciones de riesgo para la población, particularmente en zonas urbanas y regiones con alta exposición solar.

A partir de finales de junio, el establecimiento del Monzón Mexicano marcará el inicio de la temporada de lluvias en el noroeste del país, con efectos más notorios en la zona serrana de Sonora y Chihuahua. Este fenómeno traerá consigo tormentas eléctricas, rachas de viento y precipitaciones que podrían intensificarse bajo la influencia de El Niño.
Las proyecciones indican una probabilidad de entre 61 y 62 por ciento de que este fenómeno climático se desarrolle entre mayo y agosto, lo que podría traducirse en un aumento de hasta dos grados en la temperatura promedio, así como en lluvias irregulares pero de alta intensidad, especialmente hacia finales del verano y el otoño.
Resumen de Anomalías para Sonora (2026)
| Periodo | Condición Predominante | Anomalía Esperada |
|---|---|---|
| Mayo – Junio | Calor Seco Pre-Monzónico | +2 °C sobre el promedio |
| Julio – Agosto | Monzón Mexicano Activo | Lluvias puntuales intensas |
| Septiembre – Octubre | Ciclones / El Niño | Precipitación sobre lo normal |
Escenario nacional
A nivel nacional, el comportamiento de las lluvias también estará marcado por fuertes contrastes. Se prevé un inicio de temporada con precipitaciones por encima del promedio entre mayo y junio, seguido de una canícula particularmente intensa entre julio y agosto, con una duración estimada de hasta 40 días. Durante este periodo, las lluvias disminuirán considerablemente y las temperaturas podrían superar los 40 grados en diversas regiones del país.
Posteriormente, hacia septiembre y octubre, se espera un repunte importante en las lluvias, asociado a la consolidación de El Niño, lo que podría extender las precipitaciones incluso hacia los meses de invierno.

En cuanto a la actividad ciclónica, autoridades prevén una temporada activa en el Océano Pacífico, con entre 14 y 16 sistemas con nombre, de los cuales hasta cinco podrían alcanzar categorías mayores en la escala Saffir-Simpson. Aunque la cifra es ligeramente menor a la del año anterior, el potencial de intensificación se mantiene elevado.
Para el noroeste del país, el Monzón Mexicano jugará un papel clave en el aporte de lluvias, particularmente en estados como Sonora, Sinaloa y Chihuahua. En contraste, el sureste de México podría enfrentar condiciones de sequía, con menor acumulación de precipitaciones bajo la influencia de El Niño.
Este escenario coloca a Sonora ante un año climático desafiante, donde el calor extremo y las lluvias intensas exigirán medidas de prevención tanto por parte de autoridades como de la población.


