Ciudad de México.- La relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad volvió al centro del debate tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una posible expansión de la ofensiva antidrogas hacia objetivos en tierra.
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que México mantendrá la coordinación y colaboración bilateral en el combate al narcotráfico, pero subrayó que la soberanía nacional no es negociable.
Afirmó que la relación debe basarse en respeto mutuo, corresponsabilidad y cooperación, no en subordinación, y destacó que la estrategia de su gobierno prioriza la atención a las causas y la prevención de la violencia, con resultados como la reducción a la mitad del flujo de fentanilo hacia Estados Unidos, al tiempo que llamó a ese país a asumir su responsabilidad en la disminución del consumo de drogas.
Desde octubre del año pasado, Trump ha sostenido que los operativos en el mar contra embarcaciones usadas para el tráfico de drogas han sido tan efectivos que el siguiente paso sería atacar los cargamentos que se mueven por vía terrestre, aunque sin precisar países, zonas o alcances concretos de esas acciones.

La inquietud aumentó tras una entrevista con Fox News, posterior a una operación en Venezuela, en la que el mandatario habló de ataques en tierra y, casi de inmediato, afirmó que los cárteles “gobiernan México”, una combinación de mensajes que llevó a medios de ambos países a interpretar que el territorio mexicano podría estar en la mira.
De acuerdo con el análisis del periodista de investigación Arturo Ángel, corresponsal de Proyecto Puente en Nueva York, aunque Trump suele usar la retórica como instrumento político y de negociación, también ha demostrado disposición a ejecutar parte de lo que anuncia, por lo que el escenario no puede descartarse por completo.
“Al ligar las dos ideas, pues pareciera ser como que está anunciando que habrá un ataque en México”.

En este contexto, destacó que el gobierno mexicano ha optado por reforzar los canales diplomáticos. La presidenta Claudia Sheinbaum instruyó al canciller Juan Ramón de la Fuente a establecer contacto directo con el Departamento de Estado para revisar los avances en el combate al crimen organizado y explorar nuevas vías de colaboración.
Pese a ello, el especialista considera que una acción militar unilateral de Estados Unidos en México sería altamente compleja y costosa en términos políticos y diplomáticos, tanto por la relación bilateral como por la vecindad, la frontera compartida y la cooperación existente, lo que hace que, por ahora, un ataque de gran escala siga siendo poco probable, aunque el panorama evoluciona día a día.
“El tema de México es mucho más complejo por muchísimas razones. Uno porque es un país vecino de Estados Unidos realmente con una frontera grandísima, entonces México es un aliado de Estados Unidos y aunque se busque destruir bases de narcotraficantes, sería atacar partes de México, de un país que es vecino y es un gran aliado de Estados Unidos”.
¿Pero se trata de una estrategia del gobierno de Estados Unidos para presionar a las autoridades mexicanas o se trata de un anuncio de algo que realmente podría suceder?

El analista en temas de seguridad, David Saucedo, advirtió que México debe rechazar cualquier intervención militar de Estados Unidos contra los cárteles en territorio nacional, luego de las amenazas de Donald Trump.
Señaló que estas declaraciones pueden ser solo una forma de presión, al afirmar que “se trata de una estrategia de Donald Trump”, quien “es especialista en generar incendios y después vender sus servicios como apagafuegos aunque en realidad es un pirómano”.
Sin embargo, alertó que el escenario más preocupante es que “no sea una amenaza, sino que sea un anuncio”, lo que colocaría a México en una situación “muy compleja”, con posibles respuestas de narcoterrorismo y víctimas civiles.
En ese contexto, subrayó que “ningún gobierno mexicano, ya sea de izquierda o de derecha, puede permitir la incursión armada de los norteamericanos en territorio mexicano”.

Por otro lado, Ana María Salazar, especialista en temas de Seguridad Nacional y exfuncionaria del Pentágono durante la administración de Bill Clinton, catalogó como “remoto” el ingreso del ejército norteamericano a México para combatir al crimen organizado.
“Lo veo muy remoto, en parte cuando uno ve lo que sucedió en Venezuela: consistió en un operativo quirúrgico para capturar un objetivo. Yo no vislumbro que haya tropas estadounidenses en nuestro país”, dijo.
Sin embargo destacó que existe la posibilidad que Estados Unidos identifique un objetivo importante y se haga uso de tecnología como los drones.
Argumentó que el trabajo de México con Estados Unidos ha sido de constante cooperación, por lo que visualizó innecesario el ingreso de las fuerzas del vecino país.
“Yo creo que enfocarse solamente en la frontera, es un error. Ya con el tipo de operativos que llevó a cabo en Venezuela, siento que México debe concentrarse en el tipo de cooperación que debe de tener nuestro país con EUA”, comentó.


