Donald Trump aseguró que goza de una salud óptima, atribuyéndola en gran medida a su genética, y reconoció que consume una alta dosis diaria de aspirina por “superstición”, según una entrevista publicada este jueves 1 de enero de 2026 por The Wall Street Journal (WSJ).
De acuerdo con el diario, la conversación con el mandatario estadounidense fue telefónica y espontánea, y se realizó luego de que el medio compartiera con la Casa Blanca información relacionada con el seguimiento médico del mandatario, situación que habría generado molestia en el presidente.
“Hablemos sobre salud de nuevo, por enésima vez. Mi salud está perfecta”, afirmó Trump durante la entrevista, en la que subrayó la importancia de la herencia genética en su estado físico actual. “La genética es muy importante. Y yo tengo muy buena genética”.
El WSJ detalló que Trump ingiere 325 miligramos de aspirina al día, una cantidad superior a la dosis preventiva común, que suele ser de 81 miligramos. Su médico personal, Sean Barbarella, explicó que el medicamento se utiliza como prevención cardíaca.
“Dicen que la aspirina es buena para diluir la sangre y yo no quiero sangre espesa pasando por mi corazón (…). Quiero sangre buena, diluida, pasando por mi corazón. ¿Tiene sentido?”, comentó el presidente, quien admitió ser “un poco supersticioso”.
Trump reconoció que su médico le ha sugerido reducir la dosis, aunque señaló que mantiene este hábito desde hace 25 años, pese a que le ha provocado hematomas.
“Les gustaría que me tome la (dosis) más pequeña (…). Me tomo la grande, pero lo he hecho durante años y lo que ocurre es que provoca hematomas”, agregó.
El mandatario también habló sobre el uso de maquillaje en las manos para cubrir marcas visibles tras saludos o golpes accidentales, y relató un incidente en el que el anillo de la ahora fiscal Pam Bondi le causó una pequeña herida durante un apretón de manos.
Otro aspecto abordado fue su rutina de sueño, ya que suele comunicarse con asesores durante la madrugada.
Trump respondió que nunca ha sido un “dormilón” y explicó que, en ocasiones, cierra los ojos durante reuniones porque le resulta “relajante”.
En cuanto a la actividad física, reiteró que no sigue una rutina formal más allá del golf, al considerar aburridas actividades como caminar o correr en una cinta durante largos periodos.
Finalmente, Barbarella aclaró que el presidente padece una insuficiencia venosa superficial crónica, que provoca inflamación en la parte baja de las piernas, condición que fue tratada temporalmente con calcetines de compresión, aunque Trump admitió que no le agradaban.
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El médico subrayó que Trump, quien se convirtió en el presidente de mayor edad en asumir el cargo en Estados Unidos, “tiene una salud excepcional y está perfectamente equipado para ejecutar sus deberes”.
Con información de EFE


