Un alto mando militar ruso entregó este jueves a un agregado militar de Estados Unidos fragmentos de lo que Moscú aseguró es un dron ucraniano, el cual contendría datos técnicos que, según las autoridades rusas, demostrarían un intento de ataque contra una residencia presidencial del mandatario Vladímir Putin.
De acuerdo con la versión oficial, el supuesto ataque ocurrió esta semana en la región de Nóvgorod, en el norte de Rusia, donde, según Moscú, 91 drones de largo alcance habrían sido utilizados con el objetivo de impactar el complejo residencial del presidente ruso.
Tras estos hechos, el Kremlin advirtió que podría revisar su postura negociadora en las conversaciones en curso con Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania.
La acusación fue rechazada por Ucrania y por países occidentales, que han puesto en duda la versión presentada por Rusia.
Un video difundido en el canal de Telegram del Ministerio de Defensa ruso muestra al almirante Igor Kostyukov, jefe de la Dirección Principal del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, entregando al representante estadounidense lo que describió como el mecanismo de control de uno de los drones presuntamente derribados.
Según las autoridades rusas, el análisis de los datos de navegación contenidos en el dispositivo confirmaría que el objetivo del ataque era el complejo residencial presidencial.
El Ministerio de Defensa había adelantado previamente que los resultados de su investigación serían compartidos con el Gobierno estadounidense.
Versiones encontradas y escepticismo internacional
En contraste con la narrativa rusa, el Wall Street Journal reportó el miércoles que funcionarios de seguridad nacional de Estados Unidos concluyeron que Ucrania no tenía como objetivo al presidente Putin ni a alguna de sus residencias durante un ataque con drones. La agencia Reuters señaló que no pudo verificar de manera independiente dicha información.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó inicialmente mostrando simpatía hacia la versión rusa, al señalar que Putin le había informado del supuesto incidente y que se encontraba molesto por lo ocurrido.
Sin embargo, días después, el mandatario adoptó una postura más escéptica y compartió en redes sociales un editorial del New York Post en el que se acusaba a Rusia de obstaculizar un acuerdo de paz en Ucrania.
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Por su parte, el Gobierno ucraniano negó categóricamente haber intentado atacar al presidente ruso y calificó las acusaciones como parte de una campaña de desinformación destinada a tensar las relaciones entre Kiev y Washington, tras la reciente reunión entre Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Con información de Reuters


