Hermosillo ocupa el cuarto lugar nacional con más conflictos o enfrentamientos, en una lista que contempla a las 92 ciudades con mayor porcentaje de población en México. Se encuentra solo por debajo de tres alcaldías: Coyoacán, Cuauhtémoc y Cuajimalpa de Morelos.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) reveló, con datos recopilados durante el primer trimestre de 2026, que los conflictos tienen su origen en la convivencia cotidiana: discusiones por ocupar estacionamientos, música alta, problemas con mascotas, entre otros.
Según el reporte, el 54.8 por ciento de las personas mayores de 18 años reportó haber tenido conflictos o enfrentamientos de manera directa con familiares, vecinos, compañeros de trabajo o escuela, personal de establecimientos o autoridades de gobierno.

En Hermosillo, los principales conflictos fueron con vecinos (35.1 por ciento), por problemas de estacionamiento (22.7 por ciento) y relacionados con animales domésticos (14.5 por ciento). También destacaron los chismes y los desacuerdos con las autoridades.
Marco Paz Pellat, vocero del Comité Ciudadano de Seguridad Pública en Sonora, coincidió en que parte de esta alta conflictividad es provocada por problemas de planeación urbana, la falta de cultura en el cuidado de mascotas y el consumo de alcohol.
“En muchas de nuestras colonias, las cocheras están diseñadas solo para un automóvil y afuera hay para uno más. En Hermosillo tenemos un parque vehicular, legal o ilegal, de cerca de 600 mil vehículos, entonces los estacionamientos no alcanzan.

“Las mascotas en casa también se han incrementado, pero no el cuidado de las mismas: no tener la precaución de ponerles correas, no tener precaución de acompañarlos con alguna bolsita cuando hacen sus necesidades, y van a la casa del vecino”.
Agregó: “la tercera causa es el consumo excesivo de alcohol los fines de semana. Crea el conflicto de que los vecinos aumenten el volumen de la música, hacen que el vecino se moleste y el siguiente fin de semana se la cobra”.

De acuerdo con la ENSU, estos enfrentamientos rara vez culminan en actos violentos o agresiones físicas. La mayoría solo involucra diálogos, discusiones, gritos, insultos o groserías.
La psicóloga Yolanda Ramírez explicó que muchas de estas situaciones se derivan de la manera en la que decimos las cosas: sin tacto, sin empatía, de forma agresiva o estando molestos. En ocasiones, estas reacciones también están influenciadas por otros factores, como el calor e incluso la deficiencia de acceso a servicios básicos.
“El hecho de que esos servicios, junto al calor, aumenta la irritabilidad de las personas, son mucho más agresivas, y eso está demostrado científicamente, entonces vamos a buscar quien pague.
“También vamos a encontrar que tenemos una cultura muy confrontativa, somos muy frontales, pero sin empatía al decir las cosas”, dijo.
El reporte concluye que los conflictos cotidianos reflejan problemas de convivencia más que de delincuencia. Por ello, plantea fortalecer la mediación vecinal, la cultura cívica y el uso compartido de los espacios públicos para mejorar la calidad de vida.

El Comité Ciudadano subrayó que “estos resultados evidencian la necesidad de ampliar la discusión sobre seguridad ciudadana. La construcción de ciudades más seguras no depende únicamente de la reducción de delitos, sino también de la capacidad de fortalecer la convivencia cotidiana”.
Por ello, consideró necesario promover mecanismos de mediación vecinal, impulsar la cultura cívica y mejorar el uso compartido de los espacios públicos, al catalogarlos como oportunidades para atender tensiones que influyen en la calidad de vida y en la de las comunidades.
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Nogales y Cajeme también entraron en la lista, aunque con porcentajes mucho menores. El primer municipio ocupó el lugar 52 y el segundo se ubicó en el lugar 90. En ambos casos, la mayor parte de los conflictos derivó de problemas vecinales y de estacionamiento.



