Hermosillo, Sonora.- Ansiedad, comportamientos violentos o destructivos y depresión son las tres principales afectaciones de salud mental entre los sonorenses que reciben algún tipo de atención, señaló José Antonio Noriega Escalante.
El director de la Dirección General de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud en Sonora compartió que estas problemáticas se mantienen de forma constante a lo largo del año, sin registrar incrementos significativos en alguna temporada o periodo específico.
“Además de la ansiedad, es muy común que en segundo lugar ocurran los trastornos de conducta que, regularmente, son comportamientos donde las personas violentan los derechos de los demás, agresivos, destrucción de la propiedad, robos, mentiras, muchos de ellos derivados además del consumo de drogas cuando ya hay una adicción muy fuerte”.
“El tercer lugar son los trastornos del estado de ánimo, y lo que regularmente las personas conocen con el nombre de depresión”.
Aunque la ansiedad y la depresión suelen concentrar gran parte de la atención pública cuando se habla de salud mental, los trastornos de conducta también representan una proporción importante de los casos atendidos en Sonora. Estas problemáticas pueden estar relacionadas con diversos factores sociales, económicos, familiares, entre otros.
Noriega Escalante reconoció que uno de los principales desafíos es el acceso a servicios especializados, debido a la limitada disponibilidad de psiquiatras y a los costos que pueden representar tanto las consultas como los tratamientos para una parte de la población.
“¿Hay retos? Sí, por supuesto. Incluso nos sobrepasan, por ejemplo el tema de los psiquiatras, cada vez hay menos personas que estudian psiquiatría, entonces eso hace que haya pocos especialistas por habitante”.
“Entonces los pocos que hay y que trabajan en servicio privado, regularmente establecen sus tarifas, que son caras y difíciles de mantener para la población en general”.
Agregó que los medicamentos psiquiátricos, por sí mismos, suelen ser costosos, lo que representa un obstáculo adicional para las personas que no cuentan con algún sistema de derechohabiencia.
“Afortunadamente, ese tipo de fallas sociales o estructurales son cubiertas por los distintos servicios de salud como el IMSS, ISSSTE e ISSSTESON, así como por hospitales como Cruz del Norte y Carlos Nava. Todos ellos tienen servicios psiquiátricos, pero a veces resultan insuficientes para atender la demanda de la población en general”, comentó.
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En un reconocido sitio web donde se promocionan perfiles profesionales relacionados con la salud y la medicina, una consulta de psiquiatría infantil o para adultos ronda entre los 500 y mil pesos, con opciones tanto presenciales como en línea.



