
En plena negociación de la reforma electoral que acaba de proponer la presidenta Claudia Sheinbaum al Congreso, Morena, el partido en el gobierno, ha anunciado que volverá a adelantar los tiempos del proceso electoral y, con ello, violará otra vez el marco legal vigente.
El Consejo Nacional morenista aprobó el sábado pasado las reglas para la selección de sus candidaturas de 2027 y, como hizo en 2023-2024, acordó que tendrá candidatos mucho antes de que comiencen las precampañas oficialmente.
Bajo el eufemismo de “coordinadores de la defensa de la transformación”, Morena acordó que el 22 de junio comenzará el proceso para designar a sus candidatos a las 17 gubernaturas que estarán en juego el próximo año; el 3 de agosto arrancará el de sus candidaturas a diputaciones federales; el 21 de septiembre el de los candidatos a cargos municipales, y el 8 de noviembre el de diputaciones locales.
El Comité Ejecutivo Nacional de Morena emitirá las convocatorias en los próximos meses, para que los interesados puedan registrarse y participar en las encuestas que determinarán las candidaturas.

Todo esto implica adelantar cinco meses las precampañas federales, que deberían comenzar a finales de noviembre, y entre seis y ocho meses las precampañas locales. El proceso será similar al que Morena echó a andar en 2023 para elegir a su candidata presidencial entre junio y septiembre, y a sus candidatos a gobernador en octubre; sólo que esta vez se anticiparán todavía más, con lo que se precipitará la contienda de 2027, y el país entero estará prácticamente un año en campaña.
Adelantar los tiempos, brincarse las precampañas oficiales y simular la contienda interna usando la figura de “defensores de la transformación” será posible gracias a los precedentes avalados por el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que, en 2023, decidieron avalar la trampa de Morena (que después fue secundada por PRI, PAN y PRD al generar el proceso del Frente Amplio por México). En lugar de aplicar estrictamente la ley e impedir el proceso simulado, las autoridades electorales determinaron darle viabilidad a la farsa.
Con ese antecedente, el Tribunal de Mónica Soto y el INE de Guadalupe Taddei sentaron las bases para que Morena pueda volver a hacer precampañas simuladas y anticipadas, como las que emprenderá en los próximos meses.
Llama la atención que Morena haya aprobado un acuerdo con el que va a desafiar las reglas electorales justo en el momento en el que trata de convencer a sus aliados, PVEM y PT, de ayudarle a modificar las reglas electorales.
La iniciativa de reforma que envió la presidenta Claudia Sheinbaum no toca el tema de las precampañas, aunque pudo haberlo hecho para darle legalidad a los procesos adelantados. La gran paradoja es que el oficialismo se prepara para cambiar las reglas, violando las reglas.


