En su primera conferencia pública tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, justificó la ofensiva al señalar una supuesta falta de voluntad negociadora por parte de Teherán y aseguró que la operación no derivará en una guerra prolongada.
“El régimen anterior tenía todas las posibilidades de llegar a un acuerdo pacífico y sensato. Pero Teherán no negociaba. Estaba dando largas al asunto”, afirmó el funcionario, quien sostuvo que durante semanas las autoridades iraníes retrasaron las rondas de diálogo con Washington.
Hegseth defendió la postura del presidente Donald Trump, pese a que durante años criticó la intervención estadounidense en Medio Oriente. Sobre la duración del conflicto, indicó que podría ser distinta al estimado inicial.
“El presidente Trump tiene toda la libertad del mundo para hablar sobre cuánto tiempo puede tardar o no”, declaró.
“Cuatro semanas, dos semanas, seis semanas. Podría adelantarse. Podría retrasarse”.
En una entrevista con The New York Times, Trump había señalado que el asalto podría extenderse “de cuatro a cinco semanas”.
“Esto no es Irak”
El secretario insistió en que la operación no busca replicar experiencias pasadas de intervención prolongada en la región.
“Esto no es Irak. Esto no es eterno”, afirmó. Añadió que el mandatario está comprometido a evitar un “pantano de construcción de naciones” como los ocurridos en conflictos previos.
“Dijo que los últimos 20 años de guerras para construir naciones fueron una tontería. Y tiene razón”, sostuvo.
Según Hegseth, los ataques están dirigidos a reducir la capacidad militar iraní y frenar sus ambiciones nucleares y de misiles.
Sobre la eventual presencia de tropas estadounidenses en territorio iraní, negó que existan actualmente, aunque dejó abierta la posibilidad de ampliar la intervención.
“No, pero no vamos a entrar en el ejercicio de lo que haremos o no haremos”, dijo, y añadió: “iremos tan lejos como sea necesario”.
Más tropas en la región
Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general de la Fuerza Aérea Dan Caine, explicó que los ataques son la “culminación de meses y en algunos casos años de planificación deliberada”.
Informó además que más fuerzas serán movilizadas este lunes bajo el mando central del almirante Brad Cooper.
El despliegue incluye miles de militares de todas las ramas, integrantes de la Reserva y la Guardia Nacional, cientos de cazas avanzados, decenas de aviones cisterna de reabastecimiento y los grupos de ataque de los portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford, junto con sus alas aéreas embarcadas.
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Las declaraciones se producen en medio de una escalada militar en Medio Oriente, mientras Washington insiste en que la ofensiva busca objetivos estratégicos limitados y no la apertura de un conflicto indefinido.
Con información de La Jornada


