Hermosillo, Sonora.- Con la firme intención de hacer historia en el boxeo y poner en alto el nombre de Sonora, el hermosillense Ricardo de la Torre ha construido su carrera a base de disciplina, sacrificio y perseverancia.
A sus 25 años, el pugilista tiene claro su objetivo: trascender y convertirse en uno de los mejores boxeadores mexicanos.
“Mi principal motivación es hacer historia, quedar como uno de los mejores boxeadores en la historia, especialmente mexicano”, afirmó.

Su historia comenzó cuando tenía 12 años. Después de intentar practicar otros deportes sin sentirse plenamente identificado, descubrió el boxeo casi por casualidad al observar a jóvenes entrenando en el Parque Diana Laura, al sur de Hermosillo, cerca de su secundaria. Aquella escena, con sombras lanzadas al aire, despertó su curiosidad.
Al día siguiente regresó decidido. Aprendió a vendarse las manos y comenzó a entrenar en un gimnasio que pronto se convertiría en su segunda casa.
Su carácter se templó desde temprano. En apenas su segunda semana recibió la oportunidad de sustituir a otro peleador en una función. Perdió el combate y muchos pensaron que no continuaría. Sin embargo, al día siguiente volvió al gimnasio con un propósito claro: mejorar.

Seis meses después, en una función en Ures, tuvo la revancha ante el mismo rival y lo venció por nocaut técnico en el primer asalto. Ese triunfo fortaleció su confianza y confirmó su evolución arriba del ring.
Durante su etapa en la secundaria Ing. Juan de Dios Bojórquez #37, combinó los estudios con los entrenamientos. Los viernes pedía permiso para participar en funciones locales, como las que se realizaban en la Cancha 4.
En ese proceso, el respaldo de su madre fue fundamental. Aunque consciente de los riesgos del boxeo, nunca le impidió perseguir su sueño y siempre lo alentó a esforzarse. Ricardo reconoce que ella es su principal inspiración y apoyo emocional.
“Que le eche ganas y que yo pueda hacer todo lo que me proponga mientras le ponga el empeño y las ganas del mundo, que puedo ser imparable”, expresó.
A los 13 años emigró a California con el propósito de brindar una mejor calidad de vida a su familia. Allí retomó su preparación en un gimnasio cercano a su nuevo hogar, donde encontró disciplina y respaldo. Más adelante, el entrenador Herbie Estrada le regaló sus primeros guantes, acompañados de un mensaje que conserva hasta hoy como recordatorio de que el esfuerzo constante abre puertas.

A los 19 años debutó como profesional en Tijuana y ganó su primera pelea por nocaut técnico en el segundo round, tras castigar al cuerpo, una estrategia que adoptó como sello personal.
Su carrera lo llevó a presentarse en distintos escenarios de California, como Simi Valley y el centro de Los Ángeles. En una ocasión, su rival canceló minutos antes de subir al ring, pero eso no mermó su determinación.
También ha entrenado en el Wild Card Boxing Club bajo la guía de Freddie Roach, donde convivió con figuras como Manny Pacquiao, una experiencia que reforzó su visión.
“Yo fascinado de la vida porque ahí estaba Manny Pacquiao, que más podría pedir, ya le pedí foto y sí me la dio y el Manny es un personaje bien humilde, es un boxeador bien humilde que te trata con respeto y es un muy buen boxeador”, relató.
Hoy, Ricardo de la Torre mantiene la mirada fija en la cima. Más que títulos, busca dejar huella y demostrar que, con constancia y convicción, los sueños pueden abrirse paso golpe a golpe sobre el ring.








