Hermosillo, Sonora.- Ramón Alberto, mejor conocido como ‘El Tiki’, adolescente de 11 años originario de Mazatán, Sonora, quien falleció en un accidente automovilístico en Hermosillo el pasado 15 de febrero, es recordado por familiares como un niño muy querido por todo la comunidad y a quien le gustaba ayudar a los demás.
‘El Tiki’ y su abuelo, también llamado Ramón, fallecieron el sábado 15 de febrero luego de un accidente provocado por un menor de 17 años que impactó el vehículo en el que se trasladaban, donde también iba a bordo su padre, quien está delicado de salud. Ese día, los sueños del pequeño Ramón se apagaron.
Elida León Córdova, de 58 años de edad, abuela materna del menor, contó para Proyecto Puente que el joven se encontraba a punto de terminar la primaria, y aunque nunca le comentó a qué le hubiera gustado dedicarse cuando fuera adulto, se le conocía por ser un apasionado de los caballos, además de que empezaba a aprender a tocar la guitarra.
“Era un niño muy noble, le gustaba mucho trabajar, de hecho le ayudaba aquí a su papá. Como mi esposo es albañil, pues le ayudaba pasándole las cosas. Le gustaban mucho los caballos. Fue muy querido por todos y por mucha gente”, externó.
La abuela de Tiki relató que, aunque tenía gustos simples, pero variados, su principal pasión eran los caballos, siendo así que en alguna ocasión le mencionó que quería participar en carreras, además de que ayudaba en una caballeriza de su pueblo.

“Le gustaba mucho pasear los caballos, cuidarlos, de hecho él se iba a las caballerizas, volvía ya después de horas, se le hacía noche ahí, porque fue muy querido por la familia que se encargaba de los establos, la Cuadra La Ceiba, apoyaba ahí y le daban su ‘feriecita'”, compartió.
Tiki era bueno en la escuela, y le gustaban las matemáticas, sacar cuentas, entre otros ejercicios de esa materia, por lo cual no les causaba ningún problema a los maestros, ni se atrasaba en sus estudios, llegando a tener la oportunidad de inscribirse en la secundaria.
“Le voy a ser sincera: nunca me dijo nada de lo que hubiera querido estudiar, pero le gustaba mucho la música. En diciembre le ‘amaneció’ una guitarra y quería que su papá (su abuelo) le enseñará, así nos decía él, mamá y papá, aunque éramos sus abuelos”, apuntó.
El jóven Ramón fue un joven popular y estimado en su escuela, tanto por maestros, como por los demás estudiantes. Su abuela rememoró aquellas ocasiones en que les brindó ayuda a sus compañeras de clases, además de que creó muchos recuerdos gratos con todos.

“Cuidaba mucho a sus compañeras en el salón. Para que no les hicieran daño, las defendía, y su recuerdo sí debería de servir para que la gente sea más consciente de las reglas del manejo”, expresó.
Elida agregó que la gente debe de tener más cuidado al manejar, pues el compromiso de llevar el volante de un vehículo es muy grande, razón por la que las personas que manejan deben de ser más conscientes de los riesgos que conlleva el conducir un automóvil.