Pasar demasiado tiempo frente al televisor durante la mediana edad podría estar relacionado con cambios cerebrales asociados con la enfermedad de Alzheimer, de acuerdo con una nueva investigación que analizó los efectos del sedentarismo prolongado en la salud cognitiva.
Publicado en Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, el estudio siguió durante casi 24 años a más de mil 700 adultos para conocer si sus hábitos de consumo de televisión cuando tenían poco más de 50 años estaban relacionados con cambios en el cerebro durante la vejez.

Los investigadores realizaron resonancias magnéticas cuando los participantes tenían alrededor de 70 años y encontraron que los hombres que reportaron ver televisión con frecuencia presentaban mayores alteraciones relacionadas con el deterioro cognitivo, como mayor daño en la sustancia blanca y menor tamaño en los lóbulos frontales y occipitales, regiones vinculadas con la toma de decisiones, la planificación y el procesamiento visual.
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Sin embargo, el estudio no encontró la misma relación en mujeres. “Esto podría deberse a que hombres y mujeres acumulan tiempo de sedentarismo de manera diferente (por ejemplo, las mujeres pueden interrumpir sus periodos de estar sentadas con más frecuencia) o a diferencias biológicas en la forma en que el cerebro responde al comportamiento sedentario prolongado”, explicó Natan Feter, científico biológico de la Universidad del Sur de California y autor principal del estudio.
Los especialistas señalaron que no todo el tiempo que una persona pasa sentada tiene los mismos efectos, ya que quienes permanecían sentados por motivos laborales no mostraron los mismos cambios cerebrales. Según los investigadores, actividades que requieren mayor esfuerzo mental podrían ser menos perjudiciales que ver televisión de manera pasiva durante largos periodos.

“Durante años nos hemos centrado en cuánto tiempo pasan sentadas las personas. Nuestros hallazgos sugieren que también deberíamos prestar atención a lo que hacen mientras están sentadas”, dijo David Raichlen, profesor de ciencias biológicas y antropología en la USC. Los expertos agregaron que contenidos que estimulan la mente, como documentales o programas educativos, podrían generar una mayor actividad cognitiva que el entretenimiento pasivo.




