La Casa Blanca publicó el 19 de mayo una orden ejecutiva titulada Restoring Integrity to America’s Financial System, con la que busca reforzar los controles del sistema bancario en Estados Unidos bajo el argumento de combatir el lavado de dinero y el financiamiento al narcotráfico. La medida endurece la supervisión sobre operaciones financieras de personas migrantes sin autorización de trabajo.
El documento instruye al United States Department of the Treasury a emitir una alerta a los bancos para identificar riesgos en clientes sin estatus migratorio legal. Entre los puntos de vigilancia están las transferencias de bajo monto, el uso de plataformas digitales de pago y movimientos en efectivo que no coincidan con empleos formales.
Uno de los cambios más relevantes es el uso del ITIN (número de identificación fiscal) como posible señal de riesgo cuando no existe estatus migratorio verificado. Esto preocupa porque el ITIN es una herramienta usada por millones de migrantes para pagar impuestos y acceder a servicios financieros.

De acuerdo con el American Immigration Council, alrededor de 5 millones de personas en Estados Unidos cuentan con este número. Aunque contribuyen al sistema fiscal, no tienen acceso a beneficios como el Seguro Social, según datos del Internal Revenue Service.
Si los bancos empiezan a considerar el ITIN como un riesgo, muchas personas migrantes podrían tener más dificultades para abrir cuentas o pedir crédito, lo que también podría empujarlas a usar métodos informales para enviar dinero a sus familias.
La orden también pone atención en las identificaciones consulares extranjeras, como la matrícula consular mexicana, que actualmente es aceptada por algunos bancos en Estados Unidos, como U.S. Bank.
Leer también: EEUU sanciona a 12 personas y dos empresas ligadas al Cártel de Sinaloa por tráfico de fentanilo
Si estas identificaciones son consideradas de alto riesgo, millones de mexicanos podrían enfrentar más obstáculos para acceder al sistema bancario en Estados Unidos. Además, México ha reforzado este documento con medidas de seguridad y convenios con el Banco de México para su validación.
La orden también sugiere que los bancos consideren el estatus migratorio al evaluar la capacidad de pago de créditos. Es decir, la posibilidad de deportación o pérdida de ingresos podría influir en la decisión de otorgar financiamiento.
Esto podría afectar a sectores donde hay alta presencia de trabajadores migrantes mexicanos, como la construcción. Según BBVA Research, el 31% de los hombres migrantes mexicanos en Estados Unidos trabaja en ese sector.

Remesas en cifras
Entre enero y marzo de 2026, México recibió 14,456 millones de dólares en remesas, de acuerdo con el Banco de México. Solo en marzo entraron 5,394 millones de dólares, con un crecimiento anual de 4.9%.
Aunque la orden no prohíbe enviar remesas, sí endurece los controles de identificación y vigilancia bancaria, lo que podría hacer más lento o complicado el envío de dinero. El 99% de las remesas llega a México por transferencias electrónicas, que ahora estarán bajo mayor supervisión.


