El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra 12 personas y dos empresas presuntamente vinculadas al Cártel de Sinaloa y a actividades relacionadas con el tráfico de fentanilo.
A través de un comunicado difundido este miércoles 20 de mayo de 2026, las autoridades estadounidenses informaron que las medidas están dirigidas contra dos estructuras distintas del grupo criminal, identificadas como piezas clave en operaciones de distribución de droga y lavado de dinero.
Una de las redes señaladas es encabezada por Armando de Jesús Ojeda Avilés, a quien las autoridades acusan de coordinar la recolección de grandes cantidades de dinero en efectivo provenientes de la venta de fentanilo y otras drogas en Estados Unidos. Según el Departamento del Tesoro, esos recursos eran convertidos en activos digitales para posteriormente ser enviados a México.
Entre las personas sancionadas también aparecen Jesús Alonso Aispuro Félix, identificado como operador financiero relacionado con transacciones de criptomonedas; Rodrigo Alarcón Palomares, acusado en Estados Unidos de lavado de dinero; y el empresario Alfredo Orozco Romero, así como empresas y familiares que presuntamente fungían como prestanombres.
La segunda estructura señalada por las autoridades estadounidenses estaría encabezada por Jesús González Peñuelas, identificado como un importante distribuidor de metanfetamina, heroína, cocaína y fentanilo.
“Como ha dejado claro el presidente (Donald) Trump, esta Administración no permitirá que los narcoterroristas inunden nuestras fronteras con veneno”, declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
“El Departamento del Tesoro seguirá persiguiendo a los cárteles terroristas y sus redes de tráfico de fentanilo para proteger a nuestras comunidades y mantener a Estados Unidos a salvo”, puntualizó el funcionario estadounidense.
El fentanilo es un opioide sintético considerado hasta 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más fuerte que la heroína. Aunque tiene uso médico para tratar dolores intensos, también es producido de manera ilegal y distribuido como droga.
En Estados Unidos, este opioide se ha convertido en uno de los principales factores detrás de la crisis de sobredosis y adicciones, debido a que incluso pequeñas cantidades pueden resultar letales, especialmente cuando se mezcla con otras sustancias.


