Especialistas en clima y organismos internacionales encendieron las alertas ante la posible formación de un “súper-Niño”, un fenómeno climático que podría convertirse en el más intenso registrado en la historia moderna y provocar temperaturas récord, sequías extremas, inundaciones severas y fenómenos meteorológicos sin precedentes.
El meteorólogo Jeff Berardelli advirtió que el planeta podría enfrentar escenarios climáticos extraordinarios si se consolida el fortalecimiento del fenómeno de El Niño.
“Creo que vamos a ver eventos meteorológicos que nunca hemos visto antes en la historia moderna”, declaró Berardelli durante una entrevista retomada por The Associated Press.
La advertencia coincide con los pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial, que prevé el desarrollo de un episodio de El Niño a partir de mediados de año, acompañado de alteraciones importantes en los patrones globales de temperatura y precipitaciones.

El fenómeno de El Niño ocurre cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial se calientan de manera anormal, alterando el comportamiento climático en distintas regiones del mundo. Su contraparte, La Niña, se caracteriza por temperaturas oceánicas más frías.
Según los expertos, uno de los factores que genera mayor preocupación es la intensidad del calor acumulado bajo la superficie del Pacífico, ya que los modelos climáticos muestran anomalías comparables a las registradas durante los eventos más extremos de El Niño.
El climatólogo Daniel Swain explicó que actualmente existen señales que podrían derivar en un fenómeno excepcionalmente fuerte.
“Uno de los componentes clave para que se materialice por completo un super-Niño está ocurriendo, de hecho”, señaló Swain. “Existe el potencial de que ocurra algo verdaderamente notable”.
Los especialistas advierten que la liberación masiva de calor desde el océano hacia la atmósfera podría intensificar olas de calor, agravar sequías y aumentar el riesgo de inundaciones debido a una mayor humedad en el ambiente.
Además, El Niño podría modificar la temporada de huracanes en el Atlántico y provocar condiciones más secas en regiones como el Caribe, mientras que otras zonas experimentarían tormentas más intensas.
En Estados Unidos, los pronósticos apuntan a un verano más caluroso de lo habitual, con temperaturas extremas y tormentas eléctricas frecuentes en el suroeste del país.

Los efectos también podrían impactar gravemente ecosistemas vulnerables como la Amazonía, donde la degradación forestal causada por incendios, tala y sequías podría agravarse durante 2026.
Por su parte, el climatólogo Michael Mann recordó que, aunque El Niño eleva temporalmente las temperaturas globales, el principal problema sigue siendo el calentamiento sostenido del planeta provocado por el uso de combustibles fósiles.
“Lo que debe preocupar es la tendencia de calentamiento constante a más largo plazo”, afirmó Mann.
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Los expertos coinciden en que, de confirmarse un “súper-Niño”, el próximo año podría convertirse en uno de los periodos más extremos y desafiantes desde la perspectiva climática global.


