El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, aseguró que las recientes acusaciones contra funcionarios y exfuncionarios mexicanos presuntamente vinculados con el crimen organizado no serán las últimas, y advirtió que podrían presentarse nuevos casos en los próximos meses.
Durante una entrevista con News Nation, Blanche fue cuestionado sobre las consecuencias para políticos mexicanos señalados por posibles nexos con cárteles de la droga, más allá de la cancelación de visas, luego de que el pasado 30 de abril autoridades estadounidenses anunciaran acusaciones contra 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos, entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
“Acusamos las acusaciones la semana pasada. Es algo que hemos hecho en el pasado, pero ciertamente lo seguiremos haciendo”, afirmó Blanche.
El funcionario estadounidense insistió en que la relación entre ambos países se mantiene sólida, especialmente en temas relacionados con migración y combate al narcotráfico.
“Nuestra relación no es mala; al contrario, es muy positiva con una buena parte del gobierno mexicano en estos momentos”, sostuvo.
Sin embargo, al ser cuestionado sobre si podrían surgir más investigaciones y acusaciones contra políticos mexicanos, Blanche respondió de manera contundente: “Por supuesto”.
“Ya acusamos a múltiples funcionarios de gobierno y a un juez mexicano recientemente. Eso es algo que continuará”, agregó.
El fiscal interino explicó que varios líderes del narcotráfico detenidos en Estados Unidos, incluidos integrantes de “Los Chapitos” y figuras como Ismael ‘El Mayo’ Zambada, podrían colaborar con las autoridades estadounidenses, lo que abriría la puerta a nuevas investigaciones y procesos judiciales.
“Algunos de ellos, probablemente, querrán cooperar, y esa cooperación podría derivar en acusaciones adicionales”, advirtió.
Blanche señaló que el Departamento de Justicia estadounidense trabaja de manera coordinada con agencias federales, autoridades mexicanas y gobiernos de Sudamérica para incrementar la presión contra las organizaciones criminales.
“Estamos redoblando nuestros esfuerzos”, afirmó.
El funcionario también aseguró que uno de los objetivos del gobierno estadounidense es que los líderes criminales pierdan la sensación de protección que antes creían tener en ciertos territorios.
“No creo que ya se sientan así, y eso es lo que queremos. Queremos que teman que, si son detenidos, acabarán en Chicago, en Nueva York, en San Diego o en Texas”, declaró.
Sobre la posibilidad de que Estados Unidos envíe tropas federales a México para combatir a los cárteles, Blanche evitó profundizar y señaló que cualquier decisión de ese tipo correspondería al presidente Donald Trump y no al Departamento de Justicia.
“No sé si eso se vuelva una realidad, en absoluto”, comentó.
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Pese a las tensiones que el tema genera, Blanche insistió en que ambos gobiernos comparten el mismo objetivo: frenar el tráfico de drogas y debilitar a los grupos criminales que operan en la región.


