A sus 84 años, Rodolfo Rascón Valencia sigue siendo un apasionado por la cultura sonorense, y es que a lo largo de las décadas, ha recorrido cada rincón de la entidad, rescatando historias y música de antaño.
El escritor originario de Huachineras y criado en Bacadehuachi y Nácori Chico relató para Proyecto Puente cómo fue que desde muy joven salió de su casa para comenzar su viaje por distintos municipios de Sonora.

Cuando cursaba el quinto grado de primaria, decidió emprender su viaje, trabajando en cada pueblo que llegaba, aprendiendo más de la música, una de sus grandes pasiones.
“Nací en 1942, en 1957 me pelé de la casa, necesitaba libertad, quería vivir mucho, a gusto, y agarré monte. Me subí a los cerros, a las montañas, los cañones en donde no me hallaran, mi papá pagaba a gente para que me buscaran, que me capturaran, no soportaba que yo me le hubiera pelado. Nunca dejé una huella por ninguna parte, y digo, ¿cómo fui capaz de vivir así?, pero ya tengo 84 años y no tengo ningún padecimiento de nada”.
Al mismo tiempo que trabajaba en los rastros, Rodolfo comenzó a acercarse con los músicos de los pueblos, aprendiendo a tocar la guitarra, el violín, el acordeón, entre muchos instrumentos más, llegando a fundar en Nácori Chico el primer grupo musical, un cuarteto de cuerdas.
Posteriormente colaboró en distintos medios de comunicación de la época: periódicos y revistas a quienes les mandaba artículos de distintas temáticas, comenzando así su etapa de escritor.
“Resulta que había un periodiquito, El Norte, en Cananea; un periodiquito, El Porvenir, en Agua Prieta, comencé a mandar colaboraciones espontáneas, pa’ lado de la chingada pero sí me las publicaban. Luego en 1963 me vine a vivir a Ures, y ahí me integré al Mariachi de unos inditos pimas, y de ahí cada martes me venía para Hermosillo, y me juntaba con mucha raza. Hermosillo en ese tiempo, apenas llegaba al Luis Encinas, entonces colaboraba en el periódico El Regional, y ahí comenzaron a pagar cualquier cosita, y después me hablaban de periodiquitos, tabloides, revistas”.
Tras su éxito en la escritura, Rodolfo comenzó a visitar pueblos, comisarías y ejidos de Sonora, en busca de mayor información de hechos históricos como la masacre de Pancho Villa en San Pedro de la Cueva o la expulsión de la comunidad china a principios del siglo XX.
Todas esas historias las investigó personalmente y se pueden encontrar en un sinnúmero de artículos que ha escrito, además de un total de 14 libros que le han publicado.
“Soy muy crítico, quiero que el mundo marche bien, que no haya tanto bruto, tanta burrada. Todos mis libros son regionalistas, son sobre mi propia experiencia, todo lo que he vivido. Hay uno que le gustó mucho a la maestra Josefina de Avila, fundadora de la escuela de Letras de la Unison. Me leyó en San Luis Potosí y se vino a conocerme, porque ese libro, “El Señor de los Jerros”, ese libro habla de mi vida, es tipo biográfico, se agotó afortunadamente, lo voy a reeditar. Todos mis libros son muy críticos contra la cultura, las religiones, la política”.
Rescate de la música regional
Además de escribir sobre las vivencias en los pueblos, Rodolfo también rescata música regional, y es que se trata de composiciones que nadie conoce, o cuyos autores ya fallecieron.
Junto a sus libros, el escritor lleva consigo varias memorias USB con más de 100 canciones de diferentes compositores sonorenses, que pone a la disposición de todo aquel interesado en escucharlas.
“Sí, tengo aquí, he rescatado muchísima música que ya nada más yo la tengo, ya se murieron todos los que la tenían, se les olvidó. Estaba viendo una pieza que se llama Guaymitas le decíamos, bonita, la compuso Guadalupe Romero, de Guaymas, hermano de un excelente compositor, pero él compuso una que se llamó Puerto de Guaymas, muy hermosa, muy bonita, nadie la toca ya. Yo la tengo grabada, algunas, les digo a quién favorecen adquiriendo mis memorias, que puedo llenar una memoria con 100 melodías escogidas, bien grabadas, porque yo andaba siempre con una grabadora, de las primeras que hubo, yo fui el primero en México con una grabadora según me dijeron en Los Ángeles, con un microfonito cuadrado”.
Creación de himno sonorense
Por último, el señor Rodolfo mencionó que quiere musicalizar y grabar un himno para el Estado de Sonora que compuso en 1959, ya que consideró que no hay uno como tal, al menos como son en otras entidades.
Para ello, pedirá apoyo gubernamental para que se grabe bajo la coordinación de Horacio Lagarda, director de la Banda de Música de la Unison, con quien ya ha platicado del proyecto.
“Sonora, la tierra de los músicos buenos, chingones, no tiene himno, en cambio, todos los Estados, vieras el de Chihuahua que hermosa, busca el de Coahuila, el de San Luis, el de Jalisco, el de Veracruz, y luego buscas el de Sonora te pone Sonora Querida, eso no es un himno, es una canción descriptiva. Entonces hice un himno en 1959, y ahí lo traigo todavía, olvidé la letra, eran otras circunstancias, otras situaciones, la vida no era como ahora, y la olvidé, no me importó pero la música la conservo y me la va a grabar Horacio Lagarda, a ver si se me hace, voy a buscar apoyo con los políticos para editarla, instrumentarla, grabarla y darla a conocer y que se reconozca como himno de Sonora”.
Quien desee apoyar a este escritor sonorense, de 84 años, y que se dedica a reciclar diversos materiales para subsistir y sacar adelante su obra, lo pueden encontrar a temprana hora de martes a sábado en el Café Elvira,del Mercado Municipal, o bien, en las macetas que se encuentran en la parte exterior, también pone a disposición el número celular: 634-347-1717.



