El Pentágono ha iniciado conversaciones con fabricantes de automóviles, entre ellos General Motors y Ford, para evaluar su posible participación en la producción de suministros militares, de acuerdo con reportes periodísticos.
Según The Wall Street Journal, las conversaciones han sido “preliminares y amplias” y comenzaron antes de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, con el objetivo de incrementar la capacidad de producción doméstica.
Funcionarios del Departamento de Defensa solicitaron a las empresas identificar posibles obstáculos para integrarse a este tipo de proyectos, incluyendo requisitos contractuales y dificultades en los procesos de licitación.

Por su parte, The New York Times señala que el interés del Pentágono se centra en la fabricación de componentes, más que en sistemas de armas completos, así como en el apoyo para adquirir vehículos, municiones y otros equipos de forma rápida y a bajo costo.
Además de las automotrices, el Pentágono también ha sostenido acercamientos con compañías como Oshkosh Corporation y GE Aerospace.
En un comunicado, el Departamento de Defensa indicó que busca “ampliar la base industrial de defensa aprovechando todas las soluciones y tecnologías comerciales disponibles” para mantener la ventaja operativa de sus fuerzas.

El contexto internacional, marcado por conflictos como la guerra en Ucrania y las tensiones en Medio Oriente, ha incrementado la presión sobre las reservas de municiones de Estados Unidos.
No es la primera vez que Washington recurre al sector privado en situaciones de emergencia. Durante la pandemia de COVID-19, bajo la administración de Donald Trump, diversas empresas participaron en la producción de insumos médicos.
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Asimismo, durante la Segunda Guerra Mundial, compañías como General Motors y Ford fueron clave en la fabricación de equipo militar, en un esfuerzo similar al que ahora se busca reactivar.


