El director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), Todd Lyons, presentó su renuncia al cargo en medio de una creciente presión política y cuestionamientos por el manejo de la política migratoria, particularmente por el número de muertes de migrantes bajo custodia.
La dimisión fue confirmada por el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, quien informó que Lyons dejará oficialmente su puesto el próximo 31 de mayo. En un comunicado, el funcionario lo calificó como “un gran líder”, aunque su salida ocurre en un contexto de fuerte escrutinio público y legislativo.

Horas antes de hacerse pública la renuncia, Lyons compareció ante una subcomisión de la Cámara de Representantes, donde enfrentó cuestionamientos directos sobre el número sin precedentes de fallecimientos en centros de detención migratoria y las condiciones en las que operan estas instalaciones.
De acuerdo con datos oficiales, cerca de medio centenar de migrantes han muerto en lo que va del año bajo custodia de ICE, de los cuales la mayoría se registraron durante la gestión de Lyons. Legisladores demócratas y organizaciones de derechos humanos han señalado posibles fallas estructurales en el sistema de detención, así como la falta de supervisión sobre las acciones de los agentes.
Durante la audiencia, la representante Lauren Underwood lanzó duras críticas contra la agencia, al acusar a sus autoridades de no controlar a sus agentes y de obstaculizar investigaciones locales relacionadas con abusos y uso de la fuerza.
“Es más que evidente que sus agencias están fuera de control… los patrones de comportamiento imprudente, incompetente, cruel e ilegal son problemas de liderazgo”, reprochó la legisladora.

Lyons defendió su gestión y aseguró que las operaciones se han realizado conforme a la ley, destacando que desde enero de 2025 se han deportado más de 565 mil personas, además de otras 40 mil que optaron por el programa de “salida voluntaria incentivada”, el cual contempla apoyo económico y logístico para regresar a sus países de origen.
Su paso por la agencia también estuvo marcado por la implementación de redadas masivas impulsadas durante la administración del presidente Donald Trump, así como por señalamientos de violaciones a derechos humanos durante operativos en distintas ciudades.

La renuncia deja vacante la dirección del ICE en un momento clave, en el que persisten tensiones políticas en torno al presupuesto, la regulación de las operaciones migratorias y las exigencias de mayor rendición de cuentas. Desde la administración de Barack Obama no se ha designado a un director del ICE ratificado por el Senado.
Lyons, originario de Boston y con casi dos décadas dentro de la agencia, había asumido el cargo interino en marzo de 2025 con la encomienda de acelerar las deportaciones. Sin embargo, su gestión terminó marcada por la polarización política, las críticas por el impacto humanitario de las políticas migratorias y el debate sobre el papel de ICE en Estados Unidos.
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Su salida ocurre en medio de negociaciones presupuestales aún sin resolver, donde legisladores buscan imponer mayores controles sobre la agencia, incluyendo el uso de cámaras corporales, restricciones en operativos y nuevas normas de conducta para los agentes.


