Hermosillo, Sonora.- La especialista Karla Durazo abrió una conversación profunda sobre la maternidad, alejándose de la idea idealizada que suele mostrarse en redes sociales y poniendo sobre la mesa una realidad más compleja, emocional y transformadora.
“La maternidad es uno de los actos de amor más grandes… pero también implica renunciar a muchas cosas de ti”, expresó, al hablar de los cambios que vive una mujer al convertirse en madre.
Karla compartió cómo su perspectiva cambió incluso a nivel profesional. Antes de ser mamá, llegó a enfrentar rechazo por dar consejos sobre maternidad sin haberla vivido.

Hoy, desde su experiencia, reconoce que no hay forma de entender completamente esta etapa hasta que se vive.
Y es clara en algo: Después de tener un hijo, no vuelves a ser la misma persona. Cambian las prioridades, las rutinas, las amistades y hasta la forma de relacionarte contigo misma.
Uno de los puntos más importantes fue el peso del machismo y la presión social sobre las mujeres en la maternidad.
Durante mucho tiempo, explicó, el único rol social esperado era convertirse en madre, dejando de lado otras decisiones de vida. Hoy, aunque eso ha cambiado, la exigencia sigue presente.
También habló sobre la importancia de respetar a aquellas mujeres que deciden no ser madres, rompiendo con la idea de que la maternidad es el único camino.
Durazo enfatizó que tanto la madre como el padre son fundamentales en el desarrollo emocional de un niño.
“Cada cosa que haces deja una huella en tus hijos”, señaló, haciendo referencia a problemáticas sociales actuales, donde cuestionó qué está fallando en la formación desde casa.
También destacó que muchos padres hoy en día están buscando involucrarse más, aunque ese proceso también implica aprendizaje.

La realidad emocional de la maternidad
Otro de los temas centrales fue la carga emocional. La maternidad implica cambios profundos en la identidad, en la pareja y en la vida social.
Desde la pérdida de espacios personales hasta el duelo dentro de la relación de pareja tras la llegada de un hijo, todo forma parte del proceso.
Además, hizo énfasis en algo importante: no hay que comparar la maternidad propia con la que se ve en redes sociales.
Cada experiencia es distinta y las comparaciones solo generan frustración y culpa.
Redes de apoyo y salud mental
Durazo también habló sobre las diferencias en cómo hombres y mujeres procesan sus emociones.
Mientras las mujeres suelen tener espacios para desahogarse —como hablar con amigas o buscar apoyo—, para muchos hombres sigue siendo un tabú expresar lo que sienten o incluso acudir a terapia.
“Le dices a una amiga ‘urge un cafecito’… pero los hombres no tienen esos espacios”, explicó.
También destacó la importancia de las redes de apoyo, especialmente en el caso de madres solteras, quienes muchas veces enfrentan la maternidad desde la supervivencia.
Finalmente, la especialista habló sobre uno de los procesos más importantes: reconstruirse como mujer después de ser madre.
Retomar tu identidad no significa volver a ser quien eras antes, sino construir una nueva versión de ti misma. Y hacerlo sin culpa.
Porque, como concluyó, lo más importante no es la opinión externa, sino el impacto que estás dejando en tus hijos.


