Irán afirmó este sábado 21 de marzo haber atacado la ciudad israelí de Dimona, donde se encuentra una instalación nuclear, en “respuesta” al bombardeo del complejo subterráneo de Natanz, destinado al enriquecimiento de uranio.
Decenas de personas resultaron heridas, luego de que un edificio recibiera un “impacto directo de un misil”, según autoridades locales. Imágenes difundidas muestran daños severos en la fachada, con perforaciones y esquirlas.

Irán reivindicó el ataque con misiles, mientras que su organismo de energía atómica aseguró que no hay evidencia de fuga de material radiactivo. Por su parte, el Ejército israelí dijo “no estar al tanto” del ataque.
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El director del OIEA, Rafael Grossi, pidió “moderación militar” para evitar un accidente nuclear, mientras Rusia calificó los ataques previos como “irresponsables” y advirtió sobre riesgos en la región.

En medio de la escalada, Estados Unidos afirmó haber destruido instalaciones militares iraníes, e Irán bloqueó el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro energético mundial, lo que ha impulsado el alza en los precios del petróleo.
Israel advirtió que aumentará la intensidad de sus ataques, mientras que analistas prevén que el conflicto podría prolongarse varias semanas.


