El llamado efecto copycat o crimen de imitación es un fenómeno en el que actos violentos, suicidios o delitos graves son replicados por otras personas tras una amplia exposición mediática del caso original.
De acuerdo con especialistas, este tipo de comportamiento puede estar influido por la forma en que se difunden los hechos, especialmente cuando se percibe que el agresor obtiene notoriedad, atención o incluso una suerte de “glorificación” pública.
En este contexto, el denominado “efecto Columbine” se ha convertido en un referente central para entender este tipo de dinámicas.
Hace referencia al impacto social, mediático y cultural que dejó la masacre ocurrida el 20 de abril de 1999 en la escuela secundaria Columbine, en Colorado, donde Eric Harris y Dylan Klebold asesinaron a 12 estudiantes y un profesor antes de suicidarse.
A partir de ese hecho, diversos ataques posteriores han sido señalados por autoridades y analistas como posibles casos de imitación o influencia indirecta, al replicar patrones, referencias simbólicas o motivaciones vinculadas con aquel tiroteo.

Columbine: el caso que marcó un antes y un después
La masacre de Columbine no solo fue uno de los tiroteos escolares más mortales de su época en Estados Unidos, sino que también tuvo un profundo impacto en la seguridad escolar, los protocolos policiales y las políticas de prevención de violencia.
El ataque dejó 13 muertos y 24 heridos, y en su momento se convirtió en un referente global sobre violencia escolar.
A partir de entonces, Harris y Klebold han sido mencionados en múltiples investigaciones sobre agresores posteriores que habrían mostrado identificación, admiración o interés obsesivo por el caso.
Tiroteos señalados como posibles casos de imitación
Virginia Tech (2007, Estados Unidos)
El 16 de abril de 2007, Seung-Hui Cho asesinó a 32 personas en la Universidad Virginia Tech antes de suicidarse.
El ataque fue considerado el tiroteo escolar más letal en la historia moderna de Estados Unidos en ese momento.
Investigaciones posteriores señalaron que el agresor mostraba una fijación con tiroteos masivos, especialmente con Columbine, e incluso hacía referencias simbólicas a sus autores en material enviado a medios de comunicación.
Sandy Hook (2012, Estados Unidos)
El 14 de diciembre de 2012, Adam Lanza asesinó a 26 personas en la escuela primaria Sandy Hook antes de quitarse la vida.
Reportes oficiales indicaron que el atacante tenía una obsesión con asesinatos masivos previos, particularmente con Columbine, lo que ha sido citado en análisis posteriores sobre posibles patrones de imitación.

Suzano (2019, Brasil)
El 13 de marzo de 2019, dos jóvenes irrumpieron en una escuela en Suzano, Brasil, donde asesinaron a siete personas antes de suicidarse.
Autoridades brasileñas señalaron que ambos habrían mostrado interés en el ataque de Columbine y que incluso planeaban replicar su dinámica de violencia.
Jokela (2007, Finlandia)
El 7 de noviembre de 2007, Pekka-Eric Auvinen asesinó a ocho personas en una escuela en Finlandia antes de suicidarse.
Investigaciones posteriores revelaron que mantenía conversaciones en línea sobre Columbine y otros tiroteos, además de compartir contenido relacionado con violencia escolar.

Teotihuacán y las investigaciones recientes
En el caso del ataque ocurrido en la zona arqueológica de Teotihuacán, autoridades ministeriales informaron que el agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez, habría mostrado señales de obsesión con episodios de violencia masiva, particularmente con Columbine.
Entre los indicios asegurados se encontraron imágenes, escritos y material digital relacionado con ese ataque, lo que ha llevado a los investigadores a analizar una posible conducta de imitación o efecto copycat, como parte de las líneas de investigación.
Especialistas en criminología y salud mental advierten que el efecto copycat no depende únicamente de la existencia de un hecho violento, sino de su difusión mediática, la narrativa alrededor del agresor y la exposición repetida del caso.
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Por ello, distintos países han reforzado protocolos de comunicación para evitar la exaltación involuntaria de perpetradores, así como estrategias de prevención enfocadas en detectar señales de alerta asociadas a conductas de riesgo.
Con información de Milenio y AP



