La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, evitó confirmar o descartar que Petróleos Mexicanos (Pemex) haya suspendido el envío de petróleo a Cuba durante el mes de enero, y se limitó a señalar que se trata de una decisión que corresponde exclusivamente a la empresa productiva del Estado.
En su conferencia matutina de este martes 27 de enero, la mandataria fue cuestionada sobre un reporte de Bloomberg que asegura que Pemex frenó el traslado de crudo hacia la isla. Ante ello, Sheinbaum respondió que las determinaciones de la petrolera se toman de manera soberana y en el momento que así lo considere necesario.
La presidenta recordó que el suministro de petróleo a Cuba no es una medida reciente, sino una política que México ha mantenido desde administraciones anteriores, en respuesta al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos desde hace décadas.
“Es una decisión soberana, Pemex toma sus decisiones. La decisión de México de vender petróleo tiene que ver desde hace mucho tiempo y está relacionada con el bloqueo que vive Cuba desde hace muchos años”
Un día antes, el 26 de enero, Bloomberg informó que Pemex canceló el envío de crudo programado para este mes, el cual sería transportado a bordo del buque Swift Galaxy. Según el reporte, la orden fue retirada del programa de carga sin que se ofreciera una explicación pública.
Previamente, la agencia Reuters había señalado que la petrolera mexicana analizaba suspender los envíos ante el riesgo de posibles represalias por parte del gobierno del presidente estadounidense Donald Trump.
De acuerdo con datos reportados por Pemex a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, entre enero y septiembre de 2024 México exportó a Cuba un promedio de 17 mil 200 barriles diarios de petróleo crudo y 2 mil barriles diarios de productos refinados, con un valor cercano a los 400 millones de dólares.
Especialistas han advertido que una eventual interrupción del suministro podría agravar la crisis energética en la isla y provocar consecuencias humanitarias, además de generar un aumento en los flujos migratorios hacia México, que se convirtió en el principal proveedor de crudo para Cuba tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela.


