Pantone reveló que el color del año 2026 será Cloud Dancer (PANTONE 11-4201), un tono que describe como “un símbolo de influencia tranquilizadora en una sociedad frenética” y “un lienzo en blanco” para empezar de nuevo. La elección, el primer blanco designado por la institución desde que inició esta tradición en 1999, generó un amplio debate entre los periodistas de la sección de Estilos de Vida del The New York Times.
La imagen promocional muestra a una mujer vestida completamente de blanco mirando un cielo nublado, en un ambiente de serenidad. Pero no todos ven la elección con los mismos ojos.
Asociaciones políticas y sociales
La directora de moda del diario, Vanessa Friedman, advirtió que la elección puede generar lecturas no previstas:
“Cuando oigo ‘blanco’, me vienen a la mente asociaciones menos saludables, que dudo que Pantone haya tenido en cuenta, pero que podrían distorsionarse para fines bastante incómodos”.
La periodista Callie Holtermann considera llamativa la decisión tras un año marcado por el retroceso en programas de diversidad e inclusión:
“Puede que eso no sea lo que Pantone quiere decir con ‘paz, unidad y cohesión’, pero tengo que imaginar que saldrá a relucir para algunas personas”.
Un color que funciona como pantalla en blanco
Para el cronista Alex Vadukul, el nombre también despierta interrogantes:
“¿Qué es eso? Suena como una canción de un artista de un solo éxito de la década de 1980”.
El columnista Jacob Gallagher destaca la idea de reinicio en un momento cultural que percibe estancado:
“Todo parece un refrito de un refrito… Estamos en este momento en el que esperamos el siguiente cambio que haga avanzar la cultura. De ahí lo de pizarra en blanco”.
Friedman agregó que el blanco está cargado de significados simbólicos en diversas culturas —paz, ceremonias religiosas, bodas o incluso luto—, mientras Gallagher señaló que esa ambigüedad puede ser justamente su virtud:
“La gente puede ver en él lo que quiera”.
Críticas: ¿blanco o simplemente… insípido?
Holtermann considera que este tono, en particular, resulta poco inspirador:
“Es el color del requesón y el hilo dental, de los malvaviscos y los AirPods”.
Vadukul, en cambio, lo describe como un blanco “con actitud”:
“Tiene algo de exploratorio y un poco misterioso… Puede que incluso tenga algo de James Dean”.
Cloud Dancer es el primer blanco elegido por Pantone en casi tres décadas. Antes, lo más cercano había sido Sand Dollar en 2006, más cercano al beige.
Gallagher apunta que la moda actual no atraviesa un momento vibrante en cuanto a color —sin equivalentes recientes al verde Brat o el rosa Barbie—, pero él preferiría un negro minimalista, más acorde al clima visual.
Holtermann confiesa que extraña la audacia de Viva Magenta (2023):
“Cloud Dancer parece el resultado de ponerse demasiado tímido para hacer una declaración en cualquier dirección”.
¿Un color elitista? ¿O un símbolo del momento?
Friedman recuerda que Pantone también acertó cuando eligió Mocha Mousse para 2025 y después el marrón inundó las tendencias. Tal vez ocurra lo mismo con el blanco.
Pero Gallagher se pregunta si un color tan básico convencerá al público del poder predictivo de Pantone. Y añade una lectura histórica:
“El blanco demuestra que tienes los medios para mantener limpia tu ropa… Como mínimo, es un poco elitista. Pero ¿eso no coincide con el momento actual?”.
Friedman apunta que el blanco ya aparece en propuestas recientes, como los uniformes del equipo estadounidense para los Juegos Olímpicos de Invierno del próximo año: prendas de lana, franelas, pantalones cargo y bufandas, todo en blanco.
Holtermann cierra con ironía:
“¡Es el elefante blanco en la habitación!”.


