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Los Becerra: la familia que ha monitoreado y rescatado a más de 500 tortugas en Bahía de Kino

Astrid Arellano

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Cosme dirige la lancha sobre las olas que golpean los costados. Avanza al ejercer presión sobre el motor para ganar velocidad, pero luego se detiene despacio. En la laguna, el agua se vuelve casi estática y silenciosa, a excepción de los rumores de los pescadores de jaiba y las aves.

Es invierno y, a las siete de la mañana, dentro y fuera del mar, todo se siente adormecido. Las tortugas necesitan calor para moverse y, en esta época del año, generalmente se encuentran descansando en el fondo.

“Sacamos a la tortuga a la orilla y la gente se arrima, lo hacemos como una forma de concientizar”, dice Cosme y luego bromea, “cuando es sábado o domingo, hay muchos turistas y nos preguntan qué estamos haciendo… y que si a cuánto damos el kilo”.

La familia Becerra -su familia- desde hace diez años se convirtió en el Grupo Tortuguero de Bahía de Kino. Padres, primas, hermanos, esposas, hijos: catorce parientes se hicieron de una lancha sacrificando sus ingresos y comenzaron a surcar el mar en búsqueda de tortugas para su monitoreo y rescate.

Todos son pescadores retirados. De eso vivieron durante años, como el resto de la gente de este pueblo pesquero de poco más de 6 mil habitantes, perteneciente al municipio de Hermosillo, Sonora, en el noroeste de México.

A bordo de “La Tortuguera”, como nombraron a su embarcación, desde 2010 y a la fecha han capturado, registrado y liberado más de 500 tortugas Negras y Golfinas, principalmente en la Laguna La Cruz -también conocido como Estero Santa Cruz-, un humedal protegido por tratados internacionales y que esta agrupación, en colaboración con las instituciones, se ha encargado de conservar.

Cosme, Ulises, Fabián, Pepe y Maty, los Becerra, encabezan la primera misión del año.

Humedal de importancia internacional

Este lugar está considerado como Sitio Ramsar, es decir, un humedal de importancia internacional. De acuerdo con su resumen científico, cuenta con un polígono designado de 6 mil 665 hectáreas y es hogar de numerosas especies de fauna protegidas por la legislación nacional e internacional.

Entre estas se encuentran once especies de aves, dos especies de flora y una especie de tortuga: la negra o prieta (Chelonia mydas), actualmente bajo la categoría de En Peligro de Extinción de la norma NOM-059-SEMARNAT-2010.

El mismo informe de Ramsar detalla que la laguna La Cruz está rodeada por 16 granjas camaronícolas con más de 4 mil 507 hectáreas de estanques donde, cuatro de ellas, extraen agua de un canal que se comunica con la laguna y, a su vez, descargan sus efluentes en otro canal localizado a menos de 500 metros del estero.

Ulises, primo de Cosme, lo confirma: cada descarga envía arena al fondo de la laguna y provoca que esta se ensolve y pierda cada vez mayor profundidad, enterrando toda la vida que hay debajo.

“Está ocasionando, poco a poco, un impacto muy negativo al humedal que, la mera verdad, yo creo que si pones en una balanza sobre qué te beneficia más, tener una granja camaronícola o mantener viva y bien funcional la laguna La Cruz, yo creo que esta es mucho más importante, porque las granjas traen simplemente beneficio a los empresarios, pero esta trae beneficios a toda la comunidad”.

Jorge Miros, coordinador del Programa de Conservación de Humedales y Proyectos Comunitarios de Prescott College, coincidió en esta problemática y agregó que se está trabajando en un plan de manejo que garantice el cumplimiento del acuerdo internacional de Ramsar.

“La laguna La Cruz tiene un grupo de trabajo de conservación de humedales que está integrado a través de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con varias instituciones de gobierno y la academia, a través de la Universidad de Sonora y el Centro Prescott para garantizar la conservación y el uso sustentable de este sitio”.

La búsqueda

Mientras la panga se adentra en el mar, el grupo observa de lejos cómo los condominios y una empresa de origen chino han invadido y se han ido comiendo cada vez más la orilla de la playa.

“Son los ‘condemonios’”, se ríe Ulises y apunta hacia un montículo de escombro, “el mar es el que les va a reclamar sus terrenos, se los va tumbar todos… que venga un mal tiempo nomás y, cállate la boca, los va a dejar pelones”.

La playa amplia donde todos podían varar sus pangas pesqueras, cuenta, ya es prácticamente un recuerdo.

“El mismo mar va tumbando casas, está reclamando su espacio, ha subido mucho el nivel del mar, así como lo ves”, agrega.

Para iniciar los trabajos, Cosme acerca la panga a la orilla para que Fabián, su sobrino, tire el ancla lo más lejos que pueda sobre la arena. A partir de ahí, él y Pepe, su tío, tienden una red de nailon de 130 metros con la que esperan capturar alguna tortuga.

“Cuando cae una tortuga, es visual”, explica Cosme, “las boyas se hunden y la tortuga sale a respirar y a querer liberarse; por eso estamos aquí, para que, en cuanto caiga una tortuga, quitarla y que no se estrese”.

En cada monitoreo, hay que armarse de paciencia. En invierno, las tortugas se toman su tiempo para salir a buscar comida y, si hay suerte, el equipo puede capturar una o dos. El protocolo siguiente, indica medirla en la panga o sobre la arena de la playa.

Se deben anotar en una base de datos los centímetros de su caparazón y su cola, su peso en kilos, el lugar, la hora y las coordenadas donde se capturó, además de instalarle un par de pequeñas placas metálicas en sus aletas traseras, que contienen un código de identificación, antes de liberarla de nuevo.

“La revisamos para ver si tiene alguna anomalía, o si ya tiene placas y es una recaptura”, detalla Cosme, “algunas tortugas las hemos encontrado mochas, mordidas o que tienen escudos extras.

También las revisamos cuidadosamente porque hemos encontrado tortugas con herpes de papiloma y son a causa de la contaminación de los océanos, de altas concentraciones de metales pesados que ellas ingieren en sus alimentos”.

El 2019 fue el año más mortal para las tortugas del litoral de Bahía de Kino, afirmó Cosme.

“En este año, registramos 35 tortugas varadas muertas, pero estimamos unas 50 porque, en algunas ocasiones, nos daban aviso y cuando íbamos, ya no estaban; los mismos vecinos de las casas las enterraban o las sacaban, por el mar olor que tenían. O muchas veces, los recolectores se las llevan”.

Otro de los peligros para ellas, ha sido la captura furtiva para la venta en el mercado negro. Aunque este tipo de tráfico ha disminuido en comparación a la década de 1980 y años anteriores, cuando no existía una veda que impidiera su captura, es una práctica que no se ha erradicado.

De acuerdo con los datos de la Fiscalía General de la República (FGR), en Sonora, de 2015 a 2019, siete personas han sido detenidas y condenadas por cometer este delito de carácter federal.

A una persona que sea sorprendida cometiendo una falta contra la biodiversidad como la captura de cualquier tortuga enlistada en la NOM-059, puede ser acreedora a nueve años de cárcel o hasta 12, si el delito se cometió en una Área Natural Protegida, según el artículo 420 del Código Penal.

Además, se le impondrá una multa de hasta 50 mil Unidades de Medida y Actualización (UMA), de acuerdo con la Ley General de Vida Silvestre, en sus artículos del 122 al 127.

“Antes, mirabas una tortuguita y ya le mirabas el signo de pesos”, afirma Cosme, “porque más o menos valía, pero, por ejemplo, yo ahorita tengo 12 años retirado de la pesca y es el mismo valor que tiene la tortuga en el mercado negro, que entonces; puedes conseguirla en 50 pesos el kilo, muchas veces hasta destazada ya.

Así estaba antes, no se ve cómo te puedes arriesgar por pescar una tortuga para vender… no tiene mucho sentido”.

Comunidad

El equipo de Bahía de Kino pertenece al Grupo Tortuguero de las Californias, una red nacional que integrada por gente de las comunidades: pescadores, estudiantes, maestros, amas de casa y científicos.

Francisco Quirino Cota es uno de los fundadores de este movimiento en Todos Santos, Baja California, específicamente en la zona de Las Playitas, donde uno de sus principales objetivos es lograr que la tortuga Laúd (Dermochelys coriácea), especie en peligro de extinción, no desaparezca.

“En 2019 no tuvimos, tuvimos una juvenil nada más, que puso unos 25 o 28 huevos y sólo 6 crías se desarrollaron, las demás, todas quedaron infértiles; estamos un poco tristes”, explicó.

“La verdad, es que no sabemos si son las temperaturas las que se han movido mucho, porque se ha ido retrasando la arribazón de esa tortuga, normalmente, la teníamos entre noviembre y diciembre, ahora llegan finalizando enero y comenzando febrero”.

Sobre las tortugas Golfina y Negra, dijo que, por temporada, se puede tener registro de entre 200 y 400 nidos, pues la vigilancia y protección de esas especies ha surtido efecto.

“Pero la esperanza, es la Laúd”, concluyó, “la verdad, un nido de Laúd equivale a tener 500 de Golfina, por considerarse ya por todas las diferentes organizaciones, una especie en lo más alto de peligro de extinción”.

En ese sentido, Cosme agregó que el calentamiento global es un problema serio que afecta a las poblaciones de tortugas a nivel mundial.

“Hay una preocupación de que, por el cambio climático y el calentamiento global, la población de las tortugas marinas, la mayor parte, sean hembras”. Esto, porque la temperatura de la arena en la que las hembras depositan los huevos, definirá el sexo de las crías.

“Entonces, por ejemplo, nosotros aquí en Bahía de Kino, la mayoría de las tortugas las tenemos registradas como hembras y tenemos unos 10 o 15 machos, de las 500 tortugas que tenemos capturadas”, aseveró, “por eso existe la preocupación de que, al final, sean puras hembras y no haya como aparearse para seguir procreando tortuguitas”.

Apoyo de programas

A través de sus diversos programas de conservación, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) ha apoyado al Grupo Tortuguero de Bahía de Kino para trabajar en la Biosfera Isla San Pedro Mártir, un área natural protegida que también se encuentra en la zona y donde han realizado labores de vigilancia comunitaria y monitoreo de tortugas marinas.

Durante la temporada 2018, se logró la captura de 21 tortugas, de las cuales 20 fueron tortugas Prieta (Chelonia Mydas) y una tortuga Carey (Eretmochelys imbricata). Para 2019, fueron 17 tortugas prietas.

La Conanp también colaboró con un nuevo grupo tortuguero que se dedica a la detección de nidos de tortuga marina, donde se tuvo un éxito de eclosión del 75% de los nidos y con lo que se logró liberar un total de 275 crías de tortuga Golfina (Lepidochelys olivácea).

Prescott College, como institución científica dedicada al estudio de la biodiversidad, también les ha apoyado para facilitarles recursos y herramientas de trabajo.

Sin embargo, el trabajo del Grupo Tortuguero también se autofinancia, por puro “amor al arte”.

“Es muy bonito esto, conservar a este animalito”, dice Maty, prima de Cosme, “ella es depredada por todos, nosotros somos la peor depredación que tienen, los humanos”.

Rescate y conciencia

La orilla de la playa está repleta de adolescentes y niños. Todos integran un par de grupos escolares de Bahía de Kino y del Poblado Miguel Alemán dedicados a la ecología y que están en la laguna en espera de que el Grupo Tortuguero llegue con algunos ejemplares para medir.

En esta ocasión, fueron dos: “Megan”, una tortuga que ya había sido capturada y registrada en octubre de 2019 y “La Puentera”, una nueva tortuga que fue bautizada así por la visita del equipo de Proyecto Puente.

Entre todos, repiten el protocolo: medir, pesar, etiquetar, liberar. Esa es la forma de concientizar a la juventud sobre la importancia de la conservación de las especies.

“Como dicen los Comcáac: de ellas dependía mucho su existencia, porque eran uno de sus alimentos principales; ahí también existe un grupo Tortuguero”, dice Cosme sobre el grupo indígena que es vecino de Kino y que tiene un profundo respeto por las tortugas, especialmente por la Laúd, pues la consideran protectora de su territorio.

De joven, Cosme se echaba al mar para capturar algunas tortugas antes de que se implementara la veda en 1990. “Era una manera de agarrar dinero, porque había tortuguitas, pero poco a poco fue más difícil pescarlas”, narra.

Junto a un viejito del pueblo, tendía la red y se llevaban cuatro o cinco. Eran los años 80 y abundaban. “Esta es una manera de agradecer que una vez nos dieron y ahora, hay que devolverles el favor”.

 

Video completo del reportaje:

 

 

COMENTARIOS

4 Comentarios

  • Felicidades Familia Becerra por su gran labor es de mucha admiración los Los diga ayudando Bendiciones…

  • Luis Alberto Peña Valenzuela dice:

    Muy loable y aplaudible labor, ojalá la gente se concientizará más y apoyara a esta causa !! Saludos desde Mexicali Baja California !! Yo soy de Benjamin Hill Sinora !! Y en vacaciones de Verano Pasamos unos Días en Bahía de Kino !! No sabía de este proyecto !! Felicidades !!

  • Cynthis dice:

    Que hermoso reportaje.
    Ultimamente muchas malas noticias y leer esto, motiva a muchas perdonas s crear conciencia.

  • Laura Elena Obregón dice:

    Muchas felicidades un excelente trabajo como todos los que presenta proyecto puente en especial a ti Astrid Arellano y a tu compañero Julio y felicidades a Luis Alberto por su nueva hija la puentes

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