El hecho ocurrió en un contexto de protestas y tensión social en la ciudad, lo que generó cuestionamientos sobre el uso de la fuerza por parte de autoridades federales.
La administración del presidente Donald Trump elevó nuevamente el tono de su estrategia contra el narcotráfico al advertir que funcionarios mexicanos presuntamente relacionados con organizaciones criminales podrían convertirse en objetivos directos de las investigaciones y acciones impulsadas por Washington.