Las autoridades de Estados Unidos investigan como un posible caso de tráfico humano la muerte de siete migrantes que viajaban ocultos en un tren de carga entre las ciudades de Del Río, Laredo y San Antonio, en Texas.
El brazo de investigación del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos colabora actualmente con corporaciones locales para esclarecer las circunstancias en las que ocurrieron los fallecimientos.
Seis de las víctimas fueron encontradas dentro de un contenedor del tren por un empleado de la empresa ferroviaria Union Pacific en la ciudad fronteriza de Laredo. Un séptimo cuerpo fue localizado posteriormente cerca de las vías ferroviarias en San Antonio, a más de 250 kilómetros de la frontera con México.

El sheriff del condado de Bexar, Javier Salazar, señaló que las investigaciones apuntan a que todas las víctimas formaban parte del mismo grupo de migrantes que habría abordado el tren en Del Río, ciudad fronteriza con Coahuila.
Según explicó el funcionario, las puertas de los vagones solo pueden abrirse desde el exterior y cuentan con sensores que registraron aperturas tanto en Del Río como en San Antonio.
Las autoridades sospechan que personas vinculadas al tráfico de migrantes pudieron abrir los contenedores para permitir la salida de algunos pasajeros o abandonar uno de los cuerpos.
Salazar reveló además que una de las víctimas logró enviar un mensaje a un familiar en Estados Unidos para alertar que el calor dentro del vagón les estaba causando “problemas físicos”.
Hasta ahora, las autoridades han identificado a una de las víctimas como Nereo Aguilar García, de 49 años y originario de Durango. Entre los fallecidos también se encuentran dos hondureños —un joven de 24 años y un menor de 14— así como cuatro mexicanos, incluida una mujer de 29 años.

Familiares identificaron a uno de los migrantes hondureños como Denis Araiba, quien buscaba reencontrarse con su esposa e hija en Houston tras haber sido deportado meses atrás.
“Era una buena persona, su único vicio era su familia y jugar fútbol”, señala una colecta publicada para cubrir sus gastos funerarios. “Muchos lo conocimos siempre con una gran sonrisa; era un joven de tan solo 24 años con una vida por delante”.
La región de Laredo es considerada por autoridades estadounidenses como una de las principales rutas utilizadas para el tráfico de personas y el cruce irregular de migrantes hacia Estados Unidos.
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De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones, la frontera entre México y Estados Unidos continúa siendo la ruta migratoria más peligrosa del mundo. Tan solo en 2025, al menos 131 migrantes murieron en la divisoria fronteriza.


