Las jornadas de 8 horas nos obligan a estar rodeados de las mismas personas, por lo que una buena relación con el entorno sumará un valor añadido al trabajo. Y aunque decir que los trabajos se convierten en nuestro ‘segundo hogar’ puede sonar a un invento del capitalismo, es una realidad. Y por eso, resulta prácticamente imposible no crear lazos con los compañeros.
Sin embargo, aunque compartir tiempo, metas y proyectos parece propiciar un ambiente de camaradería y unión, los psicólogos advierten que mezclar las relaciones laborales con las personales puede no ser tan beneficioso como parece.
Nir Bashan, psicólogo especializado en creatividad, ha estudiado el proceso de hacer amigos en el trabajo y ha llegado a la conclusión de que es mejor no hacerlo. El experto apunta que “las relaciones meramente profesionales en el trabajo no solo pueden conducir a una mayor sensación de bienestar, sino que también puede hacerte más feliz en el trabajo”.
A continuación, exploraremos algunas razones basadas en estudios y consejos profesionales sobre porque debemos evitar que el trabajo se convierta en el espacio donde establecemos nuestras amistades más cercanas.
1.- Confusión de roles: ¿Amigo o compañero?
Uno de los primeros problemas que surgen de hacer amigos en el trabajo es la confusión de roles. La psicóloga organizacional Carol Dweck, conocida por su investigación sobre el desarrollo de la mentalidad, argumenta que las relaciones de amistad pueden alterar la percepción de la autoridad y las responsabilidades.
En un entorno profesional, es necesario mantener una cierta distancia emocional para poder tomar decisiones objetivas y ejecutar tareas de manera eficiente. Los amigos pueden no ser tan imparciales, lo que afecta la dinámica laboral. Dado que los empleados que establecen relaciones cercanas en el trabajo tienden a ser menos críticos y a evitar dar retroalimentación honesta, lo que puede perjudicar la productividad y el desarrollo profesional.
2.- El “síndrome de la exclusividad”
Cuando los compañeros de trabajo se convierten en amigos cercanos, puede surgir el fenómeno de la exclusividad, donde ciertos grupos dentro de la oficina se cierran y dejan de interactuar con el resto. Este fenómeno no solo puede generar incomodidad, sino que también reduce la colaboración y el trabajo en equipo.
3.- Desafíos para la carrera profesional
Las amistades en el trabajo pueden nublar el juicio a la hora de tomar decisiones que son esenciales para la carrera profesional. La necesidad de agradar o mantener la amistad puede llevar a evitar confrontaciones o incluso a permitir que se cometan errores dentro del equipo.
Según un estudio de la Universidad de Stanford, los empleados que priorizan las amistades en el trabajo sobre la imparcialidad y la profesionalidad tienen un 30% más de probabilidades de experimentar estancamiento en su carrera profesional.
Lo anterior no significa que no debamos ser amigables, sino que debemos marcar una línea clara entre las relaciones laborales y las personales; ya que esto permite colaborar sin que las emociones o amistades interfieran en las decisiones de trabajo. Sobre todo, cuando hay relaciones de poder (jefe-subordinado).
Recuerda que siempre puedes ser encantador, mostrar disponibilidad, empatía y colaboración y eso no te convierte en amigo de nadie, pero sí en un gran compañero, alguien con quién es sumamente grato hacer equipo y lograr resultados.


