El cineasta mexicano Guillermo del Toro abrió un espacio durante su participación en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) para escuchar y respaldar públicamente a estudiantes de Guadalajara que denunciaron presuntas afectaciones a su salud por la mala calidad del agua que reciben en sus hogares.
Ante aproximadamente mil 200 asistentes, el director tapatío cedió el micrófono a los jóvenes, quienes aprovecharon el encuentro cultural para exponer la problemática que enfrentan en sus colonias y reclamar una respuesta de las autoridades de Jalisco.
“Somos estudiantes que se bañan con agua negra en Guadalajara, estamos hartos de esta situación, estamos enfermos, todos estamos intoxicados”, expresó una de las participantes, quien también cuestionó la falta de soluciones y recordó las denuncias de presunta represión policial durante manifestaciones anteriores.
Del Toro defendió el derecho de los jóvenes a utilizar espacios culturales para visibilizar sus demandas y rechazó la idea de que los festivales cinematográficos deban mantenerse al margen de los problemas sociales.
“Estos son los mejores lugares en los que se tiene que hacer esto. Si no es aquí, ¿dónde?”, manifestó el realizador, de acuerdo con los reportes del encuentro.
El cineasta también sugirió que los estudiantes instalaran un punto de recolección de firmas en el exterior del recinto para promover su iniciativa ciudadana, relacionada con la exigencia de destitución o revocación de mandato del gobernador de Jalisco, Pablo Lemus.
Una crisis que alcanza a cientos de colonias
La intervención de los estudiantes se produjo en medio de una crisis de calidad del agua que afecta al Área Metropolitana de Guadalajara. Desde marzo, habitantes de al menos 320 colonias han denunciado que el suministro llega a sus viviendas turbio, con olores desagradables y posibles contaminantes.
El Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad) ha señalado, a partir de análisis de muestras, la presencia de contaminantes que incluyen metales pesados y materia fecal. Por su parte, un estudio ciudadano citado por Reuters reportó problemas de cloración y resultados preocupantes en algunas muestras domiciliarias. La extensión y gravedad de la contaminación deben evaluarse con resultados verificables y actualizados de las autoridades sanitarias y los organismos responsables del suministro.
La inconformidad se ha traducido en marchas, bloqueos de vialidades y exigencias para que se declare una alerta sanitaria, se garantice agua segura y se investiguen las causas del deterioro del servicio. Entre las demandas también figuran explicaciones sobre la respuesta institucional y medidas para evitar nuevas afectaciones a la población.
Las protestas también derivaron en enfrentamientos
El descontento aumentó después de la movilización del 11 de octubre, cuando una protesta por agua limpia terminó con enfrentamientos entre manifestantes y policías. Los reportes periodísticos documentaron personas detenidas y lesionadas, además de denuncias sobre el uso de la fuerza por parte de los agentes.
La actuación policial generó cuestionamientos de organizaciones civiles y legisladores, mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum pidió explicaciones al gobierno estatal sobre los hechos. Las autoridades locales, por su parte, han señalado la necesidad de investigar los incidentes y garantizar la seguridad durante las movilizaciones.
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El domingo 18 de octubre, una nueva marcha en Guadalajara volvió a exigir agua potable limpia y justicia por las agresiones denunciadas. La movilización se vio alterada por actos vandálicos atribuidos a personas encapuchadas, que ocasionaron daños en edificios públicos y afectaron el desarrollo de la protesta ciudadana.
En este contexto, la intervención de Guillermo del Toro trasladó la problemática de Jalisco al escenario cultural nacional. La participación de los estudiantes en el FICM permitió dar visibilidad a sus reclamos sobre la calidad del agua, las presuntas afectaciones a la salud y la exigencia de respuestas de las autoridades.



