Después de más de cinco décadas como voluntario y socorrista de la Cruz Roja en Hermosillo, Natividad Navarro García asegura que dedicar su vida a salvar personas ha sido una de las mayores satisfacciones que ha experimentado.

Con 52 años de servicio dentro de la institución, Navarro García compartió en entrevista para Proyecto Puente que formar parte de la Cruz Roja se convirtió desde muy joven en un estilo de vida que le permitió equilibrar familia, trabajo y vocación de ayuda.
“Es muy satisfactorio participar como socorrista en Cruz Roja; desde muy joven me integré aquí y ha formado parte de mi estilo de vida”, expresó.
Añadió que servir a quienes atraviesan momentos críticos representa una bendición que le ha dado sentido a su trayectoria dentro de la corporación.
“He podido equilibrar trabajo, familia, diversión y Cruz Roja; es una bendición cuando se nos da la oportunidad de prestar nuestro servicio a esta institución”, comentó.

El veterano socorrista recordó que su historia comenzó cuando apenas tenía 13 años y cursaba la primaria. Un curso de primeros auxilios impartido en 1973 despertó su interés por integrarse a la institución.
“Yo desde la primaria, a los trece años de edad, se nos dio la oportunidad de un curso de primeros auxilios (…) donde nos invitaron a la Cruz Roja en un grupo de jóvenes que estábamos interesados en aprender”, relató.
A partir de entonces inició un largo camino dentro de la corporación, participando en emergencias, rescates y traslados médicos que marcaron profundamente su vida.
Una fecha que lo marcó
Sin embargo, reconoció que uno de los episodios más dolorosos que le tocó enfrentar fue el incendio de la Guardería ABC, ocurrido el 5 de junio de 2009 en Hermosillo.
“Cuando echas la vista atrás, son muchos los servicios que recuerdo y me han marcado a la hora de trabajar, pero el que mayormente me ha impactado fue el incendio del ABC”, confesó.
Aunque no estuvo directamente en el lugar del siniestro, explicó que participó en el traslado de menores lesionados entre hospitales y hacia el aeropuerto para ser enviados a otros estados en busca de atención médica especializada.

“No me tocó estar en el lugar de los hechos, pero me tocó hacer los traslados de los niños lesionados; ya sea de un hospital a otro, o bien, de un hospital hacia el aeropuerto”, recordó.
El socorrista señaló que una de las escenas más difíciles fue observar a las familias aferradas a la esperanza de salvar a sus hijos, aun cuando las lesiones eran sumamente graves.
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Pese a las experiencias dolorosas acumuladas durante décadas de servicio, Natividad Navarro García aseguró que su amor por la Cruz Roja sigue intacto y llamó a las nuevas generaciones a integrarse como voluntarios y socorristas para continuar ayudando a quienes más lo necesitan.



