Argentina registra un incremento de casos de hantavirus, enfermedad transmitida por roedores que especialistas en salud pública relacionan con los efectos acelerados del cambio climático, mientras continúa la emergencia sanitaria a bordo del crucero MV Hondius, anclado al otro lado del océano.
El país sudamericano, desde donde partió el crucero rumbo a la Antártida, ha sido catalogado de manera constante por la Organización Mundial de la Salud como la nación con la mayor incidencia de hantavirus en América Latina.

Especialistas advierten que el aumento de las temperaturas ha ampliado el alcance del virus, debido a que los cambios en los ecosistemas permiten que los roedores portadores del hantavirus se reproduzcan en más zonas. Las personas suelen contagiarse al estar expuestas a excrementos, orina o saliva de estos animales.
“El cambio climático entró a Argentina y al haberse tropicalizado Argentina trajo muchos problemas, como dengue, zika, chikunguña y fiebre amarilla. Ese cambio a lo mejor ha favorecido una mayor floración y una mayor cantidad de semillas que son el alimento de estos ratones”, señaló Hugo Pizzi, destacado especialista argentino en enfermedades infecciosas. “Pero no hay ninguna duda de que, a medida que transcurre el tiempo, es como que se va diseminando cada vez más”.
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De acuerdo con el Ministerio de Salud argentino, desde junio de 2025 se han registrado 101 infecciones por hantavirus, cifra que representa aproximadamente el doble de los casos contabilizados en el mismo periodo del año anterior.
En Sudamérica circula el llamado virus de los Andes, un tipo de hantavirus que puede provocar el síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedad grave y frecuentemente mortal. Según datos oficiales, la enfermedad causó la muerte en casi un tercio de los casos registrados el último año, superando la tasa promedio de mortalidad de 15% observada en los cinco años anteriores.

Las autoridades sanitarias argentinas buscan determinar en qué regiones del país estuvieron los pasajeros infectados antes de abordar el crucero de bandera neerlandesa en Ushuaia, ciudad ubicada al sur de Argentina y conocida como “el fin del mundo”.
Una vez identificados los recorridos, las autoridades aseguraron que realizarán rastreo de contactos, aislamiento de personas cercanas a los casos y monitoreo activo para evitar una mayor propagación del virus.


