Culiacán, Sinaloa.- El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, enfrenta cuestionamientos en un contexto marcado por una crisis de violencia que suma cerca de 20 meses en la entidad. Su cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, forjada desde la década de los noventa en el PRD, es uno de los elementos centrales para entender su trayectoria política.
De acuerdo con Adrián López, director del diario Noroeste, Rocha Moya proviene de la academia, donde se desempeñó como maestro y posteriormente como rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, antes de integrarse a Morena, partido con el que fue electo senador en 2018 y gobernador en 2021.
El periodista señala que el actual escenario representa un punto de quiebre, debido a acusaciones que calificó como graves y que coinciden con una situación de violencia sostenida en el estado.
Según datos recopilados por Noroeste, en este periodo se han registrado más de 3 mil 100 homicidios, alrededor de 3 mil 600 desapariciones —con más del 70% sin resolverse— y el robo de más de 10 mil 800 vehículos.
Además, la crisis ha tenido impacto económico, con la pérdida de más de 22 mil empleos formales y el cierre de negocios, principalmente en Culiacán.
López advierte que el problema va más allá del narcotráfico, al involucrar estructuras con implicaciones políticas y sociales, mientras el proceso legal en curso continúa y se mantiene la exigencia de esclarecer los hechos y garantizar justicia para las víctimas.


