Hermosillo, Sonora.- En lo que va del año, autoridades de seguridad de Sonora han atendido alrededor de 45 reportes por supuestas amenazas en planteles educativos, la mayoría originadas por mensajes escritos en baños, paredes o pupitres.
El coordinador estatal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, José Martínez Lavariega, explicó que cada caso se atiende bajo protocolo, tras una instrucción ministerial, con presencia en las escuelas y coordinación directa con directivos.
“Todas las denuncias se atienden, normalmente es negativo, no se encuentra ningún indicio que haga pensar que es real”.

Estos reportes, dijo, han ido cambiando en su forma, pero en muchos casos están relacionados con retos virales o contenido difundido en redes sociales, lo que ha generado preocupación entre comunidades escolares.
En algunos planteles las clases continúan con normalidad, mientras que en otros se refuerzan medidas como revisiones preventivas, siempre con apoyo de docentes y padres de familia.
“Llegando a las instalaciones nos coordinamos con los directores y, dependiendo de las decisiones que se tomen, nosotros apoyamos”.
En algunos casos señala que las medidas que se toman son la suspensión de clases en las instancias educativas y en otras ocasiones no, mientras que otras situaciones se les apoya con la revisión de mochilas o solo con presencia de los elementos en las escuelas.

Además, el funcionario detalló que estas situaciones han ido cambiando y que no son exclusivas de Sonora, ya que se han detectado casos similares en otras entidades del país e incluso en algunos países de Sudamérica, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de una tendencia impulsada desde redes sociales más que de amenazas reales.
La mayoría de los casos se han concentrado en Hermosillo y Cajeme, aunque también hay reportes en otros municipios del estado.
Finalmente, Martínez Lavariega reiteró el llamado a la población, especialmente a estudiantes y padres de familia, a no difundir ni replicar este tipo de mensajes, ya que generan temor innecesario y movilizan recursos de seguridad que podrían destinarse a situaciones reales.


