El gobierno de Estados Unidos anunció una ampliación en los métodos de ejecución aplicables a nivel federal, en una decisión que reaviva el debate sobre la pena de muerte y su compatibilidad con los derechos humanos.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que, además de la inyección letal, ahora se contemplan nuevas modalidades como el pelotón de fusilamiento, la electrocución y el gas letal, este último incluyendo técnicas como la hipoxia de nitrógeno.
“La administración anterior incumplió su deber de proteger al pueblo estadounidense al negarse a solicitar e implementar el castigo máximo contra los criminales más peligrosos, incluidos terroristas, asesinos de niños y asesinos de policías”, declaró el fiscal general interino Todd Blanche.
La decisión se produce bajo la administración del presidente Donald Trump, quien ha impulsado una política más estricta en materia de seguridad y justicia penal.
Durante su primer mandato, Trump reactivó las ejecuciones federales tras una pausa de 17 años, con un total de 13 ejecuciones en sus últimos meses de gobierno.
Posteriormente, su sucesor, Joe Biden, conmutó la pena de muerte a la mayoría de los condenados federales, reduciendo significativamente su aplicación.
Sin embargo, con el regreso de Trump al poder, el enfoque ha cambiado nuevamente hacia una política de castigos más severos para lo que el gobierno considera “los crímenes más viles”.
La inclusión de nuevos métodos ha generado controversia internacional. El pelotón de fusilamiento, aunque permitido en algunos estados, es considerado un procedimiento extremo.
La electrocución, por su parte, ha sido criticada por causar sufrimiento prolongado, mientras que el gas letal ha sido señalado por expertos debido a sus posibles efectos dolorosos antes de la muerte.
Organismos como la Organización de las Naciones Unidas han cuestionado este tipo de prácticas, al considerar que pueden constituir castigos crueles, inhumanos o degradantes.
La pena de muerte en Estados Unidos continúa siendo un tema profundamente divisivo:
- 23 estados han abolido esta práctica
- Otros la mantienen vigente
- Algunos cuentan con moratorias que suspenden su aplicación
Este panorama refleja una sociedad dividida entre quienes defienden la pena capital como herramienta de justicia y disuasión, y quienes la consideran una violación a los derechos fundamentales.
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La ampliación de los métodos de ejecución no solo representa un cambio en la política penal estadounidense, sino que también podría tener repercusiones en el ámbito internacional, especialmente en foros relacionados con los derechos humanos.
Con información de AFP


