Donald Trump, advirtió que Irán deberá acudir a la mesa de diálogo prevista este martes en Islamabad, o enfrentará consecuencias severas, en medio de un escenario de alta tensión internacional a horas de que expire el alto al fuego.
Durante una entrevista telefónica en el programa radial “The John’s Frederciks Show”, el mandatario insistió en que espera la participación iraní en una nueva ronda de conversaciones, aunque evitó precisar el alcance de las represalias.
“Van a tener que negociar, y si no lo hacen, se van a enfrentar a problemas nunca antes vistos”, señaló. Trump expresó su confianza en que Teherán acceda a un acuerdo “justo” que permita al país iniciar su reconstrucción “sin armas nucleares”.
En ese contexto, defendió la ofensiva militar iniciada el pasado 28 de febrero junto a Israel, al asegurar que “no tenían otra opción” y que la acción fue “necesaria”. “Hicimos un gran trabajo y lo cerraremos. Todos estarán contentos”, afirmó.
El mandatario también adelantó que busca un pacto “mucho mejor” que el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC) de 2015, firmado durante la administración de Barack Obama, al que criticó duramente.
Según dijo, ese acuerdo “era un camino garantizado hacia la bomba nuclear” y permitió la entrega de 1,700 millones de dólares a Irán.
En respuesta, autoridades iraníes rechazaron negociar bajo presión. El embajador de Irán en Pakistán, Reza Amiri Moqadam, sostuvo que su país no participará en diálogos condicionados por amenazas.
“Es una verdad universalmente reconocida que un solo país en posesión de una gran civilización no negociará bajo la amenaza y la fuerza”, expresó.
Añadió que este principio es “sustancial, islámico y teológico” y cuestionó que Washington no lo comprenda.
Las tensiones se intensificaron luego de que el Ministerio de Exteriores iraní denunciara un ataque de Estados Unidos contra el buque ‘Touska’ en el golfo de Omán, donde (según Teherán) la tripulación fue retenida. La dependencia calificó el hecho como un “acto de piratería marítima y un acto terrorista”, además de una violación del alto al fuego. Irán informó del incidente a Naciones Unidas y pidió al Consejo de Seguridad condenar lo ocurrido, al tiempo que advirtió que se reserva el derecho de defender sus intereses y seguridad nacional.
En paralelo, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, respaldó la ofensiva conjunta con Estados Unidos contra Irán, al considerar que enfrentaban una “amenaza existencial”.
Durante un acto oficial, afirmó que “el régimen de los ayatolás planeaba otro Holocausto” y que buscaba destruir a Israel con armamento nuclear y misiles balísticos.
Sostuvo que la intervención evitó un escenario de mayor gravedad y aseguró que la acción fue clave para garantizar la seguridad del país.
Con información de Europa Press


