La visita de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a Barcelona para participar en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia ha marcado un momento clave en la relación bilateral con España, al escenificar un acercamiento político tras meses de tensiones por el debate histórico sobre la Conquista.
Durante su estancia, Sheinbaum sostuvo un encuentro con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, con quien mantuvo una reunión bilateral de casi una hora en la que, según fuentes oficiales, se evidenció una “gran sintonía” entre ambos gobiernos.
A pesar del contexto reciente, la mandataria mexicana fue enfática al descartar cualquier ruptura diplomática. “No la hay ahora ni la ha habido antes”, afirmó a su llegada al encuentro internacional, reiterando la postura de su administración.

La visita ocurre después de que el rey Felipe VI reconociera públicamente que durante la Conquista de América hubo “mucho abuso”, un señalamiento que fue valorado por Sheinbaum, aunque subrayó que aún queda camino por recorrer en materia de reconocimiento histórico.
En ese sentido, la presidenta insistió en la importancia de visibilizar el legado de los pueblos originarios.
“Lo que es muy importante es que se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”.
Durante la reunión bilateral, ambos líderes abordaron temas clave como la situación global, la relación entre México y la Unión Europea, así como mecanismos para fortalecer los vínculos culturales, económicos y sociales.
Sheinbaum confirmó que también se discutió la polémica sobre la Conquista, destacando que expuso ante Sánchez la relevancia de reconocer el impacto histórico de ese periodo. Según la mandataria, el presidente español coincidió en valorar la grandeza de las culturas originarias de México previas a la llegada de los españoles.
Hacia una nueva etapa bilateral
Como parte de este acercamiento, la presidenta mexicana extendió una invitación formal a Sánchez para visitar México en 2027, en el marco de una futura cumbre en defensa de la democracia que su país propone albergar.
El gesto fue interpretado por el Gobierno español como una señal clara del fortalecimiento de la relación, en la que —según ambas partes— nunca existió una crisis, aunque sí momentos de “tirantez” derivados del debate histórico.
Cabe recordar que la tensión alcanzó su punto más visible en 2024, cuando Sheinbaum decidió no invitar al monarca español a su toma de posesión, tras la ausencia de una disculpa oficial por la Conquista, una demanda impulsada desde 2019 por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, el reconocimiento posterior del rey español sobre los abusos cometidos durante ese periodo histórico contribuyó a encauzar el diálogo entre ambas naciones.
Lee también: Piden México, España y Brasil respeto a “integridad territorial” de Cuba
Hoy, con esta visita y el encuentro en Barcelona, México y España buscan dejar atrás las diferencias y abrir una nueva etapa de cooperación basada en el entendimiento mutuo y el reconocimiento del pasado.


