El Gobierno británico descartó participar en el bloqueo del estrecho de Ormuz anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un contexto de tensión internacional tras las negociaciones con Irán en Islamabad.
Un portavoz del Ejecutivo señaló que la postura del Reino Unido se mantiene en favor de la libertad de navegación y la apertura de esta ruta estratégica, clave para la economía global.
“Seguíamos apoyando la libertad de navegación y la apertura del estrecho de Ormuz que tan desesperadamente se necesitaba para apoyar la economía global y por el coste de la vida aquí en casa”, indicó.
La declaración contrasta con lo expresado por Trump, quien aseguró que Reino Unido enviaría dragaminas para colaborar en las operaciones en la zona, lo que fue desmentido por las autoridades británicas.
En el plano político interno, el líder del Partido Liberal Demócrata, Ed Davey, criticó la posibilidad de que el país se involucre en el conflicto y pidió evitar una escalada.
“Reino Unido debería trabajar junto a otros países para que Estados Unidos e Irán volvieran a la mesa de negociación, en vez de avivar las llamas de la guerra”, expresó.
Por su parte, el primer ministro Keir Starmer enfrenta presión para definir la postura de su gobierno ante el aumento de la tensión en Medio Oriente, en un escenario marcado por el fracaso de las conversaciones entre Washington y Teherán.
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El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes del mundo, ya que por él transita una parte significativa del petróleo global, por lo que cualquier restricción o conflicto en la zona puede impactar directamente en los mercados energéticos internacionales.
Con información de Europa Press


