El caso de Carlos Iván Mendoza Hernández ha generado versiones encontradas entre autoridades migratorias de Estados Unidos y su defensa legal, luego de que el conductor fuera baleado durante un operativo en una carretera de California.
De acuerdo con su abogado, Patrick Kolasinski, el migrante fue atacado antes de intentar mover su vehículo, contrario a lo señalado por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). “Fue muy claro en este punto: que retrocedió (su vehículo) porque intentaba huir, dado que le estaban disparando”, afirmó durante una conferencia de prensa.
El incidente ocurrió cerca de la Interestatal 5, en la ciudad de Patterson, a unos 144 kilómetros al sur de Sacramento, cuando Mendoza Hernández se dirigía a su trabajo y fue interceptado por agentes migratorios.
Por su parte, el director interino de ICE, Todd Lyons, sostuvo que los oficiales “efectuaron los disparos defensivos” luego de que el conductor presuntamente intentara atropellar a uno de ellos en su intento de fuga.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) respaldó esta versión al señalar que los agentes actuaron “para protegerse” a sí mismos, a otros oficiales y al público.
Sin embargo, la defensa rechazó estas acusaciones y negó que Mendoza Hernández tenga vínculos criminales. Kolasinski aseguró que su cliente no pertenece a ninguna pandilla y presentó documentos que lo exoneran de señalamientos previos en El Salvador. Además, lo describió como “un hombre trabajador y amoroso con su familia”.
El migrante permanece hospitalizado tras ser sometido a varias cirugías, mientras crece la preocupación por su estado de salud.
El caso se da en medio del escrutinio público hacia las autoridades migratorias estadounidenses, luego de incidentes recientes en los que agentes han hecho uso de la fuerza letal durante operativos, lo que ha reavivado el debate sobre sus protocolos de actuación.


