Especialistas advirtieron que los casos de Parkinson en México podrían aumentar hasta un 171 % para 2050, muy por encima del promedio global, impulsados por el envejecimiento, la exposición a tóxicos y los diagnósticos tardíos, según estudios internacionales presentados en el marco del Día Mundial de la enfermedad.
Según el informe internacional publicado en The BMJ (2024), el incremento proyectado a nivel global ronda el 112 % lo que llevaría a más de 25 millones de personas a vivir con esta enfermedad.
Sin embargo, apuntaron, que en México el fenómeno será más pronunciado debido a una transición demográfica más rápida y a condiciones regionales específicas.
De acuerdo con los especialistas, cerca de 89 % del aumento en los casos está asociado al envejecimiento poblacional, mientras que una parte adicional responde al crecimiento demográfico.
No obstante, advirtieron que existen factores que también están impulsando el incremento, puntualmente los relacionados con cambios en la prevalencia y el entorno, como la exposición a sustancias tóxicas.
“Lo que más se ha identificado son plaguicidas y los tóxicos inorgánicos como solventes”, explicó la especialista en neurología y neurocirugía del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN), Mayela Rodríguez.

México con contrastes marcados
Esta combinación de factores ha generado un comportamiento desigual de la enfermedad en el país, ya que, estados con mayor actividad agrícola e industrial presentan las tasas más elevadas, lo que sugiere una posible relación entre el entorno y el riesgo de desarrollar el padecimiento.
En ese sentido, Rodríguez subrayó la importancia de diferenciar las causas de los casos en el país, donde confluyen factores ambientales, genéticos y sociales que modifican el desarrollo de la enfermedad.
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Aunque no existe una forma comprobada de prevenir completamente el Parkinson, los expertos coincidieron en que reducir la exposición a sustancias tóxicas, mantener actividad física y atender de forma oportuna los primeros síntomas puede contribuir al retraso y progresión de la enfermedad, que se expresa con más frecuencia entre los 45 y 60 años.


