Hermosillo, Sonora.- Diego Figueroa, hermano de Catalina, una de las víctimas mortales tras la aplicación de sueros intravenosos en una clínica de Hermosillo, aseguró que su familiar falleció a causa de un “suero envenenado” y denunció una cadena de fallas tanto en la atención privada como en el sistema público de salud.
En entrevista para Proyecto Puente, relató que todo comenzó cuando su hermana acudió al consultorio ubicado en la colonia Jesús García en busca de tratamiento para su padre, quien presentaba problemas de circulación y una inflamación severa en la pierna. Tras una primera aplicación de suero que aparentemente mejoró al paciente, la familia continuó con el tratamiento.
El lunes 30 de marzo, una enfermera enviada por el consultorio acudió al domicilio familiar para aplicar una nueva dosis al padre, otra a la madre y la primera a Catalina. Minutos después de la administración, la mujer comenzó a presentar síntomas graves.
“A los 20 minutos se puso muy mal: se le bajó la presión, vomitó, tenía diarrea, contracciones muy fuertes… yo la vi, estaba envenenada”, afirmó.
De acuerdo con su testimonio, tras reportar la emergencia, el médico acudió al domicilio y le aplicó más sustancias para estabilizarla, sin explicar qué contenían. Sin embargo, la condición de Catalina continuó deteriorándose.
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Ante la falta de respuesta de servicios de emergencia —“nunca llegó la Cruz Roja”, aseguró—, Diego decidió trasladarla por sus propios medios al Hospital General durante la madrugada. Ahí, acusó, la atención fue insuficiente en un primer momento.
“Le dieron paracetamol y ketorolaco y me dijeron que iba a estar bien. Pero nunca mejoró, al contrario, empeoró”, relató.
Horas después, ante el agravamiento de su estado, Catalina fue reingresada y permaneció más de 24 horas sin ser trasladada a terapia intensiva, tiempo en el que —según su hermano— sus órganos comenzaron a fallar.
“Duró tres noches luchando. Sus riñones y su hígado ya estaban deshechos. Fue algo letal”, sostuvo.
Figueroa también cuestionó los diagnósticos iniciales que recibió su hermana, como posibles enfermedades infecciosas, al considerar que no correspondían con su condición. Asimismo, señaló que el médico preparaba mezclas personalizadas de sustancias en los sueros, lo que, a su juicio, pudo haber derivado en la contaminación o inclusión de un agente tóxico.
“No sabemos qué le pusieron. Pero ninguna sustancia debería causar eso en tan poco tiempo”, dijo.
El entrevistado afirmó que ya existe una denuncia ante la Fiscalía y exigió que se investigue no solo al médico, sino también a proveedores de insumos y a las autoridades encargadas de supervisar este tipo de prácticas.
Finalmente, hizo un llamado a la población a extremar precauciones antes de someterse a este tipo de tratamientos.
“No es nada bueno estarse metiendo cosas por las venas sin saber exactamente qué contienen. Que la gente lo piense dos veces”, advirtió.
El caso de Catalina se suma a otros relacionados con la aplicación de sueros intravenosos en Hermosillo, los cuales continúan bajo investigación por parte de autoridades sanitarias y ministeriales.
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