Un posible fenómeno de “Super Niño” hacia finales de 2026 mantiene en alerta a especialistas, ante el riesgo de un incremento de hasta 2 grados centígrados en la temperatura promedio en Sonora, además de alteraciones en los patrones de lluvia y eventos climáticos extremos.
El investigador de la Universidad de Sonora, Édgar Omar Rueda Puente, advirtió que modelos internacionales ya muestran una tendencia clara: tanto la NOAA como el ECMWF estiman una probabilidad superior al 60% de que el fenómeno de El Niño se consolide durante el otoño.
De confirmarse, no se trataría de un evento ordinario, sino de uno de alta intensidad.
Según los análisis, las anomalías térmicas en el Pacífico ecuatorial podrían superar los 2 grados por encima del promedio, lo que se traduciría en un aumento sostenido de las temperaturas en la entidad.
El escenario se perfila tras la salida gradual del fenómeno de “La Niña”, que marcó el inicio de 2026. Se prevé una transición a condiciones neutras durante el verano, antes de que El Niño cobre fuerza, modificando de forma significativa el comportamiento climático, especialmente en el invierno 2026-2027.
Especialistas advierten que el impacto no se limitaría al calor. Entre los riesgos asociados se encuentran inundaciones repentinas, vientos erráticos, olas de calor más intensas y un posible aumento en enfermedades transmitidas por vectores.
Ante este panorama, se recomienda fortalecer acciones preventivas como la limpieza de drenajes y canales, promover la hidratación constante y evitar la exposición prolongada al sol en las horas de mayor radiación.
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Aunque el “Super Niño” aún no es un hecho, los modelos climáticos ya lo colocan en el radar, en un estado donde incluso variaciones mínimas de temperatura pueden detonar afectaciones en salud, disponibilidad de agua y demanda energética.



