Hermosillo, Sonora.- Después de años de dolor, lucha y exigencia de justicia, Claudia recibió lo que describe como el único consuelo posible tras la pérdida de su hija: la condena contra quienes le arrebataron la vida.
“El mejor regalo que me pudo haber dado Dios en mi cumpleaños fue la pena condenatoria de 50 años de cárcel para él. Le hice justicia a mi hija y todavía me duele… no va a haber nada que me la devuelva”, expresó durante la marcha del 8M en Hermosillo.
La historia de Arith Alejandra Landeros Montaño, de 25 años, conmocionó a Hermosillo en junio de 2022. Ese día, policías municipales acudieron a la colonia Sahuaro tras un reporte del colectivo Madres Buscadoras de Sonora sobre un cuerpo que estaba siendo consumido por las llamas.
En el lugar encontraron el cuerpo calcinado de la joven, quien tenía varios días desaparecida.
La investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora determinó que Arith Alejandra murió por asfixia por sofocación y que las quemaduras fueron provocadas postmortem, por lo que el caso se investigó como feminicidio.
Tras un proceso largo y desgastante, el 17 de julio de 2025 un juez sentenció a 51 años y 3 meses de prisión a Marisol “N”, Daniel Alonso “N”, alias El Borrego, Carlos Alejandro “N” y Martín Alan “N”, alias El Toto, responsables del crimen. Otro de los implicados ya había sido condenado previamente.

Para Claudia, el camino fue difícil, pero nunca dejó de luchar.
“Fue un proceso muy fuerte, muy desgastante… pero gracias a Dios y al apoyo de las autoridades que pusieron de su parte, esto se hizo posible”, relató.
Aunque la justicia llegó para su hija, Claudia asegura que su lucha no termina ahí.
Hoy acompaña a otras madres que siguen buscando a sus hijas y exige justicia para quienes aún no la encuentran.
“Sigo gritando por las que faltan, por las hijas de mis compañeras. Estamos cansadas, agotadas, pero con esas ganas de seguir luchando por nuestras niñas”, dijo.

Claudia también pidió que no se olviden otros casos de mujeres que siguen esperando justicia, como Paula Josette, Vivían Arvizu y Eva Palafox. El pasado 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, compartió su testimonio no solo para recordar a su hija, sino para enviar un mensaje de esperanza a otras familias: que la lucha sí puede lograr justicia y que ninguna mujer debe ser olvidada.





