Estados Unidos e Israel realizaron el sábado una ofensiva contra Irán, dirigida —según los primeros reportes— a objetivos vinculados con su liderazgo. La acción elevó la tensión en Oriente Medio y abrió un nuevo frente de conflicto que, de acuerdo con el presidente Donald Trump, busca neutralizar una amenaza a la seguridad y generar condiciones para un eventual cambio político en el país persa.
La respuesta de Teherán no se hizo esperar: Irán lanzó misiles hacia territorio israelí, lo que incrementó los temores de una escalada regional. Las naciones árabes del Golfo, cercanas geográficamente al conflicto y clave en la producción mundial de crudo, reaccionaron con inquietud ante el posible impacto económico y energético.
A continuación, un panorama de cómo podría evolucionar la situación en los mercados globales.
Petróleo al alza
El precio del petróleo suele ser el principal termómetro de las tensiones en Oriente Medio. Irán es un actor relevante en la producción mundial y se ubica frente a la Península Arábiga, al otro lado del estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita cerca del 20% del suministro global de crudo.
Cualquier interrupción en esa ruta podría restringir la oferta internacional y presionar los precios al alza. El crudo Brent cerró el viernes en torno a los 73 dólares por barril, acumulando un incremento cercano al 20% en lo que va del año.
Fuentes comerciales indicaron que algunas grandes petroleras y casas de comercio suspendieron temporalmente envíos de crudo y combustibles a través del estrecho de Ormuz tras los ataques.
William Jackson, economista jefe de mercados emergentes de Capital Economics, estimó que incluso si el conflicto se contiene, el Brent podría escalar hacia los 80 dólares por barril, nivel observado durante la guerra de 12 días en Irán el pasado junio. En caso de una confrontación prolongada que afecte de forma significativa el suministro, los precios podrían acercarse a los 100 dólares, lo que añadiría entre 0.6 y 0.7 puntos porcentuales a la inflación mundial.
Volatilidad en los mercados financieros
La escalada podría intensificar la inestabilidad en los mercados, que ya han registrado fuertes movimientos este año en medio de tensiones comerciales y ajustes en el sector tecnológico.
El índice de volatilidad VIX ha aumentado aproximadamente un tercio en lo que va de 2026, mientras que la volatilidad implícita en el mercado de bonos estadounidenses ha subido alrededor de 15%.
En el mercado cambiario, los analistas prevén fluctuaciones relevantes. Durante el conflicto de junio, el dólar retrocedió cerca de 1%, aunque recuperó terreno en pocos días. De prolongarse la actual crisis y afectar el flujo energético, el dólar podría fortalecerse frente a la mayoría de las divisas —con excepción del yen japonés y el franco suizo—, dado que Estados Unidos es exportador neto de energía y se beneficiaría de precios más altos del crudo y el gas.
El shekel israelí también se mantiene bajo observación. En episodios previos de tensión con Irán, la moneda registró caídas iniciales que luego fueron revertidas. Sin embargo, analistas de JPMorgan advierten que esta ocasión podría ser distinta si el conflicto se extiende y aumenta de forma sostenida la prima de riesgo.
Refugios tradicionales
En contextos de incertidumbre, los inversionistas suelen buscar activos considerados seguros. El franco suizo —históricamente visto como refugio— podría enfrentar mayor presión alcista, lo que representaría un desafío para el Banco Nacional Suizo. En lo que va del año, la divisa se ha apreciado cerca de 3% frente al dólar.
El oro, que acumula un alza cercana al 22% en 2026, podría atraer nuevas compras, al igual que la plata. Asimismo, la demanda de bonos del Tesoro estadounidense podría incrementarse, impulsando a la baja sus rendimientos.
El bitcoin, en cambio, no ha respondido como activo defensivo. La criptomoneda retrocedió alrededor de 2% el sábado y ha perdido más de una cuarta parte de su valor en los últimos dos meses.
Atención a los mercados de Oriente Medio
Las bolsas del Golfo, como las de Arabia Saudita y Catar, suelen ofrecer una primera señal del ánimo inversor tras episodios de tensión regional. Aunque estos mercados mantienen una alta correlación con el precio del petróleo, una escalada prolongada podría afectar la actividad económica local.
El índice de referencia saudí acumulaba hasta el jueves una baja de 1.3% en cinco días, su segunda semana consecutiva en descenso. El mercado de Dubái también había retrocedido en las dos semanas previas.
Impacto sectorial: aerolíneas y defensa
Varias aerolíneas internacionales cancelaron vuelos en distintas rutas de Oriente Medio, y sus acciones podrían resentir nuevas presiones si se amplían los cierres del espacio aéreo.
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En contraste, las empresas del sector defensa podrían registrar mayor demanda ante un entorno de mayor gasto militar. El índice europeo de fabricantes de armas, que ya sube alrededor de 10% en el año, podría extender su avance si el conflicto se intensifica.
Con información de Reuters


