La frágil relación entre Pakistán y Afganistán cruzó este jueves un punto crítico. El Gobierno pakistaní confirmó ataques aéreos sobre Kabul y otras ciudades estratégicas, y declaró formalmente que entra en una “guerra abierta” con su vecino, en lo que se perfila como el episodio más grave entre ambos Estados desde el retorno de los talibanes al poder en 2021.
Los bombardeos, realizados durante la noche (tiempo de México), alcanzaron presuntos objetivos militares en Kabul, Paktia y Kandahar, según informó el portavoz del primer ministro pakistaní para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi.
Desde Kabul, el vocero talibán Zabihullah Mujahid confirmó los impactos en la capital afgana y otras provincias, aunque aseguró que no se reportaron víctimas. “El cobarde ejército pakistaní ha llevado a cabo bombardeos en algunas áreas de Kabul, Kandahar y Paktia”, escribió en la red social X.

Intercambio de ofensivas en la frontera
De acuerdo con autoridades pakistaníes, la ofensiva dejó 133 talibanes muertos y más de 200 heridos, además de la destrucción de 27 puestos afganos y la captura de otros nueve.
Horas antes, el Gobierno talibán había declarado concluida su propia operación militar, asegurando haber causado la muerte de 55 soldados pakistaníes y la toma de dos bases y 19 posiciones en la frontera.
Los enfrentamientos se concentran en diversos puntos de la llamada Línea Durand, la divisoria fronteriza histórica entre ambos países, donde continúan combates nocturnos tras una operación coordinada por Kabul que se produjo días después de incursiones aéreas pakistaníes.
Ruptura diplomática y acusaciones
El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, expresó la postura oficial en términos contundentes: “Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre vosotros y nosotros”.
En su mensaje, Asif sostuvo que Islamabad agotó los canales diplomáticos y acusó a los talibanes de actuar como representantes de India, señalamiento que añade un componente regional al conflicto.
La actual confrontación se desencadenó tras bombardeos realizados la semana pasada por Pakistán, que dejaron al menos 17 muertos.
Mientras Kabul denunció que las víctimas eran civiles, Islamabad defendió que la operación estaba dirigida contra miembros del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), al que acusa de operar desde territorio afgano.
Un conflicto en expansión
Pakistán enfrenta un incremento sostenido de la violencia interna, particularmente en las zonas fronterizas, donde los ataques armados han aumentado desde que los talibanes retomaron el control de Kabul en agosto de 2021.
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La combinación de operaciones militares cruzadas, acusaciones políticas y enfrentamientos directos eleva el riesgo de una confrontación prolongada, con implicaciones que podrían desestabilizar aún más una región históricamente marcada por tensiones geopolíticas.
Con información de EFE


