Aunque los mexicanos, de acuerdo a datos de la OCDE, son los que más horas trabajan al año, también son los que menos tiempo le dedican semanalmente a sus familias: poco más de una hora al día, según informe de la Fundación Másfamilia.
México se mantiene como el país donde más horas se trabajan al año entre las naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). De acuerdo con el informe “Perspectivas de empleo de la OCDE 2025”, los mexicanos laboran en promedio 2,308 horas anuales, la cifra más alta dentro del organismo.
Esta carga laboral impacta directamente en el tiempo destinado a la convivencia familiar. Según la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) 2024, las familias mexicanas comparten en promedio apenas una hora con 14 minutos al día, mientras que la jornada laboral alcanza las 52.7 horas semanales en promedio.
En el contexto del Día de la Familia, que en México se conmemora el primer domingo de marzo, Iván Javier González, director para México de Empresas Familiarmente Responsables (efr), iniciativa impulsada por la Fundación Másfamilia, subrayó la urgencia de promover un balance adecuado entre la vida profesional, familiar y personal.
“La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que el 41.7% de la fuerza laboral en México —cuatro de cada diez personas— enfrenta un desequilibrio entre su vida personal y laboral. Aunque las nuevas generaciones buscan priorizar el propósito, el equilibrio y la salud mental, las empresas tienen la responsabilidad de fomentar el bienestar laboral de sus colaboradores”, explicó.
Otro factor que incide en la conciliación es el retorno masivo a la presencialidad. La ENUT 2024 señala que el 94.9% de los empleos en el país se desarrollan nuevamente de manera presencial, dejando atrás esquemas flexibles que durante los últimos años habían facilitado la conciliación entre el trabajo y la vida familiar.
Equilibrio: más calidad que cantidad
El especialista destacó que el equilibrio no depende únicamente del número de horas disponibles, sino de la calidad del tiempo compartido. Una adecuada conciliación entre la esfera personal y profesional contribuye a reducir el estrés, prevenir enfermedades, elevar la productividad y fortalecer la lealtad hacia las organizaciones.
“No todos los tiempos son iguales. Estar físicamente en casa no siempre significa presencia de calidad, y tampoco toda dedicación laboral ocurre exclusivamente en la oficina. La conciliación implica estar disponibles en momentos relevantes como actividades escolares, citas médicas o situaciones imprevistas, sin descuidar las responsabilidades profesionales”, señaló.
Añadió que no existe una fórmula universal para determinar cuántas horas deben destinarse a la familia, ya que el equilibrio se mide en términos de coherencia y flexibilidad.
“Más que hablar de cuánto tiempo, debemos hablar de cómo lo integramos. La flexibilidad es clave, porque las necesidades familiares cambian según la etapa de vida y el contexto de cada persona”, concluyó.
Con información de Empresas Familarmente Responsables


